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Navidad,
renace
la esperanza
porque
Dios llega a nosotros,
a
compartir nuestra vida,
y
recorrer nuestro caminar.
Hay
un motivo de alegría
para todos
¡Nace
el Dios de la Vida!
Un
niño envuelto en pañales,
frágil,
necesitado, pequeño
¡Ese
es nuestro Dios!
Un
niño que nos acerca la
Vida
y
que nos tiende los brazos
diciendo
Necesito
de tí,
¿me
ayudarás a crecer
a
tu alrededor?
Un
niño envuelto en pañales,
que
nace en un pesebre
porque
sus padres no tenían
lugar
Dios
que se hace compañero
de
todos los que siguen sin lugar
en
nuestro mundo.
Un
niño que te pregunta
¿qué
haces tú
por
los que no tienen
un
lugar en el mundo?
(y
son muchos, mira a tu alrededor)
Un
niño envuelto en pañales
que
se acuna en los brazos de María,
que
descubre el mundo de la mano
de María,
que
conoce a Dios por el testimonio
de María.
Un
niño que desde el pecho
de María
nos
hace hermanos:
Ahí
tienes a tu madre,
nuestra
madre,
maestra
del Evangelio.
Un
niño envuelto en pañales
que
contempla el mundo
y
se alegra con la visita
de
los hombres y mujeres
sencillos
de su pueblo.
Un
niño que entre las hierbas
humildes
del pesebre clama
¡Por una iglesia más
sencilla,
cercana
a los pobres de su pueblo!
¿Cómo
vives tú esto?
(pues
todos hacemos la iglesia)
.
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Un
niño envuelto en pañales
ése
es nuestro Dios.
El
que te cambia la vida,
el
que te sorprende,
el
que necesita de tus brazos,
el
que quiere ser Buena Noticia
para
todo el pueblo.
Un
niño que mira tus ojos
y
habla a tu corazón:
¡Ayúdame
a nacer,
a
reavivar la esperanza,
a
construir el Reino!
Navidad,
nace
el Dios de la Vida,
tiempo
de respuestas,
tiempo
de compromiso,
tiempo
de testimonio,
tiempo
de abrigo,
coraje,
alimento,
cuidado,
desvelo,
para
que hacer crecer
la
vida de Dios
en
medio del pueblo.
Marcelo
A. Murúa
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