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Celebración
de la Pascua
para niños
de Jaardín de infantes
por María
Inés Casalá
Objetivos de
la Celebración:
- Celebrar la
Vida.
- Alegrarnos
por que Jesús está Vivo.
- Salir a contárselo
a todo el mundo.
Preparar antes
de la celebración:
Confección
de una caja sorpresa:
Cada sala o grupo
de niños preparará una caja
para llevar a la celebración. Dentro
de la caja, colocarán una tarjeta
de Pascua realizada por cada chico, y después,
entre todos, la forran y escriben el nombre
de cada uno, o pegan una silueta de su mano
recortada en papel de color.
La caja cerrada
y con tapa, con el nombre o la mano de cada
niño, se llevará el día
de la celebración.
Realización
de la tarjeta:
Es importante
que los niños sepan para quién
está destinada la tarjeta. Puede
ser para intercambiarla entre ellos, para
regalársela a gente necesitada (a
través de algún grupo juvenil
o padres que las lleven a algún hospital
o asilo de ancianos
), o puede ser
para entregar a los padres y abuelos que
concurran a la celebración. Para
armar la tarjeta, se puede pegar en media
hoja de color número cinco un dibujo
con una frase de Pascua y que los chicos
las decoren alrededor.
Un cartel con el
Cirio:
El catequista
preparará, en una cartulina, el dibujo
de un gran cirio, al que le falta el fuego.
La silueta del fuego, se recorta en cartulina
roja, pero no se coloca hasta el momento
de la celebración. Debe calcularse
exactamente la altura de la cartulina para
que, al colocar las cajas que lleva cada
grupo una encima de otra, o en forma de
pirámide, lleguen hasta la parte
superior del cirio (Las cajas se colocan
al costado de la cartulina para que no tapen
el dibujo).
Llevar una bolsa
con caramelos para cada grupo o sala participante.
Padres y / o abuelos:
Además
de invitar a los padres y abuelos a la Celebración
de Pascua, se los puede invitar unos días
antes, para que ellos también se
puedan preparar para este momento. La experiencia
de trabajar con los abuelos es muy rica
porque ellos, muchas veces, se ocupan largas
horas de sus nietos, y además se
sienten agradecidos porque se los tiene
en cuenta. Reunirlos en la capilla, y realizar
un momento de oración. Es importante
destinar un momento de la reunión
para contar a los padres y abuelos cómo
se trabaja el tema de la Pascua con los
más chiquitos, cómo se hace
hincapié en la Resurrección
de Jesús, en que Jesús está
vivo. Esto es fundamental, porque es la
base de nuestra fe, y porque durante el
año, cuando digamos que Jesús
está con nosotros, que nos cuida,
que es nuestro amigo, nos estaremos refiriendo
a Jesús Resucitado con quien podemos
conversar y relacionarnos.
Invitar a los
padres y abuelos a elaborar carteles o dibujos
para colocar en las salas.
Un gracias a los
docentes:
Así como
los chicos cuando van a la casa de Jesús
llevan algo y se llevan algo, también
tenemos que tener en cuenta a los docentes.
Para ellos prepararemos una tarjeta con
una cruz, una reflexión y una pequeña
historia:
Un hombre, cansado
de cargar su cruz, pidió insistentemente
a Dios que se la quitara. Los pedidos del
hombre llegaron hasta los oídos de
Dios que se compadeció y le dijo:
-En el mercado,
hay un puesto de cruces. Podés dejar
la tuya y tomar la que quieras.
Ese mismo día,
el hombre corrió hasta el mercado
y efectivamente encontró un puesto
que nunca antes había visto. Entró,
dejó su cruz, y comenzó a
probarse todas las que había. Unas
eran muy pesadas, otras muy livianas, otras
tenían formas o estaban hechas de
materiales que al hombre no le gustaban.
Después de un par de horas, encontró
en un rincón la que le pareció
la mejor. Era la suya.
Dios no desea
el sufrimiento de los hombres. La cruz es
propia de la condición humana que
no es perfecta. No se pueden evitar los
sufrimientos, ni la muerte, ni todas las
necesidades o aspiraciones insatisfechas.
Jesús
nos enseña, con su propia vida, que
lo único que vence la cruz es el
amor.
Queremos que
esta cruz, sea para ustedes un signo de
que si ponemos los sufrimientos en manos
de Jesús, el los transforma y nos
ayuda a vivir mejor.
¡Que la
paz esté con ustedes!
Esas fueron las
primeras palabras de Jesús resucitado
y es nuestro deseo para ustedes y sus familias.
Armar, también,
una caja con los nombres de los docentes
para llevar a la celebración.
Desarrollo de
la Celebración.
Sabemos que la
música en una celebración
de niños es muy importante. Recomendamos
Un lugar chiquito, de Daniel Poli, y los
últimos C.D. de Alejandro Mayol,
de San Pablo.
Comenzamos, recibiendo
a los niños con todas las luces encendidas.
Canto inicial
para saludar a Jesús.
El catequista
cuenta por qué están reunidos,
y presenta un títere (manejado por
él mismo o por otro) que lleva en
su mano la «llama» del cirio.
Cuenta que le pidieron que fuera a la Celebración
para encender esa luz que nos recuerda a
Jesús pero, tiene un pequeño
inconveniente: por más que se estira,
no alcanza a colocarle la llama al cirio.
Pregunta: ¿Qué puedo hacer?
El objetivo es que, después de intentar
de distintas formas, el títere pregunte
qué son esas cajas que tienen y las
pida prestadas para poder prender la luz.
Alguien lo ayuda
a armar una pirámide con las cajas
para que pueda subir por ella a colocar
la llama.
Nota:
es importante haber probado la altura y
posición de las cajas para que no
sobre ni falte un escalón. La llama
debe tener preparado un «rulo»
de cinta adhesiva al dorso.
El títere
sube por las cajas, pega la llama y se queda
sentado al lado del cirio «encendido»,
sobre las cajas.
El catequista
comenta la importancia de que todos hayan
prestado su caja y se alegra de que estén
representados por sus nombre muy cerca del
corazón de Jesús Resucitado.
El catequista
dice:
Ustedes trajeron
a la casa de Jesús las cajas y las
tarjetas. Queremos que sepan, que de la
casa de Jesús, uno nunca se va con
las manos vacías. Siempre se lleva
el corazón lleno de amor y alegría.
Y, para recordar esa alegría que
nos da Jesús vivo entre nosotros,
vamos a entregarles a cada una de las maestras
una bolsa de caramelos para que compartan
en la sala (Si se van a intercambiar las
tarjetas, lo hacen en este momento, sino,
le entregan las tarjetas a la persona que
las va a distribuir entre los más
necesitados).
Rezar juntos
el Padrenuestro
o el Avemaría.
Despedirse con
una canción.
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