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Relatos
de conversión
por
Marcelo A. Murúa
Cuaresma es el
tiempo propicio para meditar y reflexionar
personalmente y en comunidad sobre los cambios
que Dios nos pide que vivamos para seguirlo
con mayor fidelidad.
La conversión
es el cambio de mentalidad, del corazón,
de la vida toda que se vuelve a Dios para
dejarse sorprender por su presencia. El
encuentro don el Señor aporta la
luz que necesitamos para revisar nuestra
vida y discernir qué debemos cambiar.
Te proponemos
dos relatos de conversión presentes
en el evangelio de Lucas para meditarlos
en este tiempo e intentar escuchar la voz
de Dios a través de ellos.
La conversión
de Zaqueo
"Jesús
entró en Jericó y atravesaba
la ciudad. Allí vivía un
hombre muy rico llamado Zaqueo, que era
jefe de publicanos. El quería ver
quien era Jesús, pero no podía
a causa de la multitud, porque era de
baja estatura. Entonces se adelantó
y subió a un sicomoro para poder
verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró
hacia arriba y le dijo: 'Zaqueo, baja
pronto, porque hoy tengo que alojarme
en tu casa.' Zaqueo bajó rápidamente
y lo recibió con alegría.
Al ver esto,
todos murmuraban, diciendo: 'Se ha ido
a alojar en casa de un pecador'. Pero
Zaqueo dijo resueltamente al Señor:
'Señor, voy a dar la mitad de mis
bienes a los pobres, y si he perjudicado
a alguien, le daré cuatro veces
más'. Y Jesús le dijo: 'Hoy
ha llegado la salvación a esta
casa, ya que también este hombre
es un hijo de Abraham, porque el Hijo
del hombre vino a buscar y a salvar lo
que estaba perdido.' "
Lc.
19, 1-10
Para reflexionar:
- ¿Quiénes
eran los publicanos? ¿Por qué
eran considerados pecadores?
- ¿Qué
proceso experimenta Zaqueo? Anota sus actitudes
a lo largo del relato.
- ¿Cómo
actúa Jesús? ¿Qué
reacción produce en Zaqueo?
- ¿Cómo
reacciona la gente? ¿Por qué?
- ¿En qué
consiste el cambio de Zaqueo? ¿Cómo
lo manifiesta?
- ¿Qué
mensaje encontramos en este relato para
nuestra propia conversión?
La parábola
del Hijo Pródigo o del padre Misericordioso
"Jesús
dijo también: 'Un hombre tenía
dos hijos. El menor de ellos dijo a su
padre: 'Padre, dame la parte de la herencia
que me corresponde'. Y el padre les repartió
sus bienes. Pocos días después,
el hijo menor recogió todo lo que
tenía y se fue a un país
lejano donde malgastó sus bienes
en una vida licenciosa. Ya había
gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria
en aquel país, y comnenzó
a sufrir privaciones. Entonces se puso
al servicio de uno de los habitantes de
esa región, que lo envió
a su campo para cuidar cerdos. El hubiera
deseado calmar su hambre con las bellotas
que comían los cerdos, pero nadie
se las daba. Entonces recapacitó
y dijo: '¡Cuántos jornaleros
de mi padre tienen pan en abundancia,
y yo estoy aquí muriéndome
de habre! Ahora mismo iré a la
casa de mi padre y le diré: Padre,
pequé contra el cielo y contra
ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo,
trátame como a uno de tus jornaleros.
Entonces partió y volvió
a la casa de su padre.
Cuando todavía
estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió
profundamente; corrió a su encuentro,
lo abrazó y lo besó. El
joven le dijo: 'Padre, pequé contra
el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado
hijo tuyo.' Pero el padre dijo a sus servidores:
'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo,
pónganle un anillo en el dedo y
sandalias en los pies. Triagan el ternero
engordado y matenlo. Comamos y festejemos,
poruq mi hijo estaba muerto y ha vuelto
a la vida, estaba perdido y fue encontrado'.
Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor
estaba en el campo. Al volver, ya cerca
de la casa, oyó la música
y los coros que acompañaban la
danza. Y llamando a uno de los sirvientes,
le preguntó que significaba eso.
El le respondió: 'Tu hermano ha
regresado, y tu padre hizo matar al ternero
engordado, porque lo ha recobrado sano
y salvo'. El se enojó y no quiso
entrar. Su padre salió a rogarle
que entrara, pero él le respondió:
'Hace tantos años que te sirvo,
sin haber desobedecido jamás ni
una sola de tus órdenes, y nunca
me diste un cabrito para hacer una fiesta
con mis amigos. ¡Y ahora que ese
hijo tuyo ha vuelto, después de
haber gastado tus bienes con mujeres,
haces matar para él el ternero
engordado!' Pero el padre le dijo: 'Hijo
mío, tú estás siempre
conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría,
porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto
a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.'
"
Lc.
15, 11-32
Para reflexionar:
- ¿Qué
proceso experimenta el hijo menor? Anota
sus actitudes a lo largo del relato.
- ¿Qué
pasos da en su cambio de actitud? ¿Cómo
lo manifiesta?
- ¿Cómo
reacciona el padre de la parábola?
¿Por qué?
- ¿Cuál
es la actitud del hermano mayor?
- ¿Qué
mensaje encontramos en este relato para
nuestra propia conversión?
Comparando los
dos relatos:
- ¿Qué
encontramos en común?
- Hacer una lista
de actitudes y gestos que expliciten la
conversión interior.
Otros posibles
textos para trabajar el tema de la conversión:
Salmo 50 Perdóname
Dios mío.
Is. 58, 1-10
El ayuno que agrada al Señor
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