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Conviértete
y cree en el Evangelio
por
Ricardo Stirparo y Horacio Prado
Se acerca la
Pascua, la fiesta más importante
para los cristianos, y para prepararnos
contamos con un «tiempo fuerte»
de la liturgia que llamamos Cuaresma y que
quiere decir cuarenta días. Durante
este tiempo acompañamos a Jesús
en los cuarenta días que caminó
por el desierto y recordamos los cuarenta
años de peregrinación del
pueblo hebreo hasta llegar a la Tierra Prometida.
Nos preparamos como comunidad a renovar
nuestra Alianza con el Señor y nuestro
compromiso de vivir como hermanos. Por lo
tanto esta Cuaresma es un tiempo precioso
para buscar juntos que el Amor de Dios convierta
nuestras vidas, para estar listos y disponibles
a celebrar la alegría de la Pascua:
«En
el momento favorable te escuché,
y en el día de la salvación
te socorrí. Este es el tiempo favorable,
este es el día de la salvación».
2
Cor. 6, 2
El mismo Miércoles
de Ceniza, la Iglesia nos llama a la conversión
y nos propone tres medios muy concretos:
ayunar, orar, amar.
Para que estos
tres medios no sean sólo una convención,
ni estén vacíos de contenido
les proponemos descubrir qué significan
concretamente para nosotros.
Primer momento:
Luego de plantear
el objetivo de la Cuaresma y de invitar
a preguntarnos qué es lo que Dios
quiere de nosotros y de cada uno, nos dividimos
en tres grupos, que trabajará con
una de las propuestas que nos hace Jesús
en el Evangelio (Mt. 6, 1-6.16-18): Ayuno,
Oración y Caridad.
En cada grupo
leeremos un breve cuento y luego dejaremos
que la Palabra de Dios nos hable.
1º grupo:
Ayuno
Un rabino que
habituaba ayunar todos los sábados,
se ausentaba a la hora de la comida, desapareciendo
de la vista de todos. Esto despertó
la curiosidad de su congregación,
que se preguntaba a dónde iría
el rabino. Todos imaginaban que en su tiempo
de ayuno, se encontraba secretamente con
Dios y para averiguarlo designaron a un
miembro de la congregación para que
lo siguiera. El «espía»
lo siguió y vio como el rabino se
disfrazaba de campesino y atendía
a una mujer pagana paralítica, limpiando
su casa y preparando para ella la comida
del sábado.
Cuando el «espía»
regresó, la congregación le
preguntó: «¿Qué
ha hecho el rabino en sus horas de ayuno?
¿A dónde ha ido? ¿Le has
visto ascender al cielo?». «No»,
respondió el otro, «ha subido
aún más arriba».
* ¿Qué
nos está afirmando el cuento, en
relación del ayuno?
* ¿Qué
situaciones personales y grupales está
iluminando?
* Sintetizar
en una frase el mensaje que le deja al grupo
el cuento leído.
«Dice
Yavé: «Vuelvan a mí
con todo corazón, con ayuno, con
llantos y con lamentos.»
Rasguen
su corazón, y no sus vestidos,
y vuelvan a Yavé su Dios, porque
él es bondadoso y compasivo; le
cuesta enojarse, y grande es su misericordia».
Joel
2, 12-13
«Según
dicen, me andan buscando día a
día y se esfuerzan por conocer
mis caminos. Vienen a preguntarme cuáles
son sus obligaciones y desean la amistad
de Dios. Y se quejan: «¿Por
qué ayunamos y tú no lo
ves, nos humillamos y tú no lo
tomas en cuenta?»
Porque en
los días de ayuno ustedes se dedican
a sus negocios y obligan a trabajar a
sus obreros. Ustedes ayunan entre peleas
y contiendas, y golpean con maldad. No
es con esta clase de ayunos que lograrán
que se escuchen sus voces allá
arriba.
¿No
saben cuál es el ayuno que me agrada?
Romper las cadenas injustas, desatar las
amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos
y romper toda clase de yugo.
Compartirás
tu pan con el hambriento, los pobres sin
techo entrarán a tu casa, vestirás
al que veas desnudo y no volverás
la espalda a tu hermano.
Entonces
tu luz surgirá como la aurora y
tus heridas sanarán rápidamente».
Is.
58,1-8
¿Qué
nos enseña la Palabra acerca del
ayuno?
¿Cómo
podemos traducir la invitación a
ayunar en gestos concretos?
2º grupo:
Oración
Cuando el Maestro
invitó al Gobernador a practicar
la oración, y éste le dijo
que estaba muy ocupado, la respuesta del
Maestro fue:
«Me recuerdas
a un hombre que caminaba por la jungla con
los ojos vendados...y que estaba demasiado
ocupado para quitarse las vendas».
Cuando el Gobernador
alegó su falta de tiempo, el Maestro
le dijo:
«Es un error
creer que la oración no puede practicarse
por falta de tiempo. El verdadero motivo
es la agitación de la mente».
* ¿Qué
tiempo le dedicamos a nuestro encuentro
con Dios en la oración?
* ¿Cómo
podemos conservar nuestra intimidad con
Dios, en el ritmo de vida cotidiano?
* Sintetizar
en una frase el mensaje que le deja al grupo
el cuento leído.
«Pidan
y se les dará; busquen y encontrarán;
llamen y se les abrirá».
Mt.
7, 7
«Cuando
pidan algo en la oración, crean
que ya lo tienen y lo conseguirán.
Y cuando ustedes se pongan de pie para
orar, si tienen algo en contra de alguien
, perdónenlo, y el Padre que está
en el cielo les perdonará también
sus faltas».
Mc.
11, 24-25
«Jesús
les enseñó que era necesario
orar siempre sin desanimarse».
Lc.
18, 1
«Todo
lo que pidan al Padre, Él se los
concederá en mi Nombre. Hasta ahora
no han pedido nada en mi Nombre. Pidan
y recibirán, y tendrán una
alegría que será perfecta».
Jn.
16, 23-24
«Vivan
orando y suplicando. Oren en todo tiempo
según les inspire el Espíritu.
Velen en común y perseveren en
sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo
a favor de todos sus hermanos».
Ef.
6, 18
¿Qué
nos dice Jesús en su Palabra, acerca
de la oración?
¿En qué
ilumina la Palabra, nuestra oración
personal y grupal?
¿Cómo
podemos traducir la invitación a
orar, en gestos concretos?
3º grupo:
Caridad
Por la calle
vi una niña aterida y tiritando de
frío dentro de su ligero vestidito
y con pocas perspectivas de conseguir una
comida decente. Me encolericé y le
dije a Dios: ¿Por qué permites
estas cosa? ¿Por qué no haces
nada para solucionarlo? Durante un rato,
Dios guardó silencio. Pero aquella
noche, de improviso, me respondió:
«Ciertamente que he hecho algo. Te
hice a ti».
* En esta Cuaresma
el Amor de Dios se quiere expresar a los
demás a través nuestro, ¿Quiénes
nos necesitan?
* ¿Qué
problemas nos angustian y qué respuesta
podemos dar?
* Sintetizar
en una frase el mensaje que le deja al grupo
el cuento leído.
«Aunque
yo hablara todas las lenguas de los hombres
y de los ángeles, si no tengo amor,
soy como una campana que resuena o un
platillo que retiñe ... Aunque
repartiera todos mis bienes para alimentar
a los pobres y entregara mi cuerpo a las
llamas, si no tengo amor, no me sirve
para nada.»
1
Cor. 13, 1 - 3
«El
que dice: «Amo a Dios», y no
ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo
puede amar a Dios, a quien no ve, el que
no ama a su hermano, a quien ve?»
1
Jn. 4, 20.
Podríamos
afirmar que en el fondo no hay más
que un solo amor. El amor a Dios es amor
a los hermanos.
«Les
doy un mandamiento nuevo: ámense
los unos a los otros. Así como
yo los he amado, ámense también
ustedes los unos a los otros. En esto
reconocerán que son mis discípulos:
en el amor que se tengan los unos a los
otros.»
Jn.
14, 34 - 35
¿Qué
nos enseña la Palabra?
¿Qué
situaciones ilumina?
¿Cómo
podemos traducir la invitación a
la caridad en gestos concretos?
Segundo momento:
Luego del trabajo
en los tres grupos, realizaremos una puesta
en común y como fruto de lo compartido
y a modo de compromiso, cada integrante
completará una ficha semejante a
la que aquí presentamos:
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¿Qué
me pide el Señor?
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¿Qué
nos pide el Señor?
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Ayuno
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Oración
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Caridad
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Cerramos el encuentro
con una oración donde podemos poner
en manos de Dios los compromisos que estamos
dispuestos a asumir en esta Cuaresma, para
que al fin podamos morir al pecado y vivir
la vida nueva del Evangelio.
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