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Pascua: descubramos
la vida entre nosotros
por
Ricardo Stirparo y Horacio Prado
"Así
Dios nos manifestó su amor: envió
a su Hijo único al mundo para que
tuviéramos vida por medio de Él"
1Jn.4,9
Se acerca la
Pascua, la Fiesta más importante
de la vida de la Iglesia. Festejamos el
amor de Dios expresado en Jesús que
supera lo que podemos imaginar. Festejamos
que Dios nos sigue mirando con ojos de amor
y por eso su Hijo se sigue ofreciendo por
cada uno de nosotros. Festejamos la esperanza
que por la Cruz de Jesús, Dios continúa
abriendo sus brazos para que nosotros podamos
volver a Él y vivir como hermanos
para que muchos crean y conozcan a Jesús
Resucitado.
Primer momento:
"La Cruz de Jesús"
"Él
soportó el castigo que nos trae
la paz, y por sus llagas hemos sido sanados".
Is.
53, 5
La cruz es la
expresión más grande del amor
de Dios. Jesús no nos amó
de palabra, sino con hechos. La cruz es
una realidad, es un hecho y pide una respuesta.
La propuesta
es poder descubrir en la Palabra las distintas
respuestas de las personas que rodearon
la pasión del Señor y reflexionar
sobre cuál es nuestra propia respuesta.
Para eso presentamos una ficha que puede
ayudar para la proclamación de los
distintos textos o para orientar el momento
de reflexión.
Estos personajes
no sólo los podemos encontrar en
nuestra sociedad (hay muchos Judas, Pilatos
...), sino que también los encontramos
dentro nuestro: ¿Cuándo somos
como Herodes, Judas , Pilato, Pedro, María,
etc.?
Este es un momento
de trabajo personal. Se puede tomar 30 minutos
para que cada uno pueda revisar, cuestionarse,
orar. Después se puede poner en común
haciendo una ronda para compartir espontáneamente.
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Personaje
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Texto
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Actitudes/Características
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Reflexión
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Herodes
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Lc.
23, 8-12
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* Sentía
curiosidad por lo que había
escuchado de Jesús
* Esperaba
que hiciera algún milagro.
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* Como
Jesús no responde, lo trata
con desprecio * ¿Esperamos ver
para creer? ¿Esperamos que Jesús
haga lo que queremos?
* El milagro
se produce cuando mi corazón
le dice a Jesús: creo en tu
amor que te llevó a dar la
vida por mí.
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Judas
|
Mc.
14, 43- 46
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* Traiciona
a Jesús y lo entrega por dinero.
* Es incapaz
de arrepentirse y de pedir perdón.
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* ¿Cuántas
veces lo económico es más
importante que Jesús?
* ¿Y
cuántas veces creemos que nuestra
falta es más grande que el
amor de Dios?
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Pedro
|
Mt.
26, 69-75
|
* Lo niega
y se esconde.
* Se encuentra
con la mirada de Jesús y llora
amargamente.
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* ¿Cuándo
somos como Pedro y lo negamos?
* Y si
miramos a Jesús:¿Qué
encontraríamos en su mirada?
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Pilato
|
Mt.
27, 15-26
|
*
Se lava las manos y entrega a Jesús
para ser crucificado. |
*
¿En qué ocasiones no nos
comprometemos con el que sufre? ¿Cuándo
preferimos no meternos? |
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Apóstoles
|
Mt.
26, 55-56
|
*
Lo abandonaron y huyeron. |
*
¿Cuándo creemos que lo dejamos
solo al Señor? ¿Nos borramos
en las dificultades? |
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María
|
Jn.
19, 25-27
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* Permanece
junto a la cruz.
* Escucha
a su Hijo que le habla desde la cruz
|
*
¿En esta Pascua, qué tendrá
Jesús para decirme? |
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Centurión
|
Mc.
15, 38
|
*
Al verlo morir, cree y lo reconoce como
Hijo de Dios |
*
¿Somos capaces de reconocer la
presencia del Señor cuando vivimos
situaciones de cruz? |
|
Buen
ladrón
|
Lc.
23, 39-43
|
*
Desde el sufrimiento de su propia cruz,
reconoce sus faltas y pide misericordia
a Jesús |
*
¿Descubrimos nuestra necesidad
de ser perdonados por el Señor?
¿En medio del dolor, buscamos a
Jesús? |
Segundo momento:
"¡Jesús está Vivo!"
"La muerte
ha sido vencida, ¿dónde está
muerte tu victoria? ¿dónde
está tu aguijón?"
1
Cor. 15, 55
El sepulcro no
pudo retener a Jesús, esta es la
mejor Noticia que podemos recibir y podemos
anunciar.
Jesús
no solo dice "Yo soy la vida" sino que dice
"Yo soy tu Vida" y la vida que nos ofrece
Jesús no es un teoría ni un
conjunto de normas, sino que es un estilo
de vida, una forma de vivir. Pero
¿Cómo reconocer en este tercer
milenio a Jesús Resucitado? ¿Dónde
podemos buscarlo? ¿Cómo encontrarlo?
Para juntos buscar la respuesta, proponemos
leer y reflexionar sobre un cuento de nuestra
autoría:
"Algunos días
después de la muerte en cruz de Jesús,
tres de sus discípulos regresaban
a su pueblo natal, un pequeño pueblo
llamado Emaús. En el camino hablaban
sobre lo que había ocurrido. Mientras
conversaban y discutían el mismo
Jesús se acercó y siguió
caminando con ellos. Pero tan tristes estaban
que no lograron reconocerlo. Uno de ellos
llamado Aristarco ni siquiera se percató
de la presencia del "forastero" y adelantándose,
prosiguió solo su desesperanzado
camino. Apenas llegó a Emaús
empacó sus pocas pertenencias e inmediatamente
partió a un país lejano donde
vivían del comercio algunos parientes
suyos. Partió con rapidez, como quien
huye del fracaso más amargo.
Había
invertido dos valiosos años de su
vida, siguiendo por todos lados al que él
creía que salvaría a su pueblo,
y pretendía con este viaje dejar
atrás su frustración y su
angustia.
Mientras se marchaba,
se decía a sí mismo: - "Y
pensar que creía que Jesús
era por fin el Mesías tan ansiado.
Yo puse mis esperanzas
en él, creí que Dios estaba
de su parte y que ni los sumos sacerdotes
ni los romanos podrían apagar el
brillo de su luz. Sin embargo... ¡qué
humillación! Murió desnudo,
crucificado como un delincuente". Y se ahogaba
en su pena y su llanto.
Algunos años
pasó Aristarco trabajando con sus
parientes, intentando olvidar aquella aventura
mesiánica. Hasta que un visitante
judío llegado de Israel, llevó
la Noticia de que Jesús de Nazaret
no estaba muerto, sino que vivía
y muchos de los suyos lo habían visto.
Aristarco sintió
que su corazón estuvo a punto de
estallarle: "¿Cómo es posible?,
¿Podrá ser cierto?".
Viejos fuegos
comenzaron a avivarse en su interior. No
podía quedarse allí con sus
inquietantes dudas. Inmediatamente, sin
ningún preparativo, se despidió
de sus familiares y marchó rumbo
a Emaús.
- "¿Podré
ver a Jesús?" - se preguntaba. -
"¿Estará realmente vivo o será
todo una ilusión?"
Al llegar comenzó
a caminar ansiosamente sin rumbo por las
calles del pueblo, con la esperanza de encontrar
con vida a su amado Maestro. Dando vuelta
una esquina, se encontró con una
multitud reunida que cantaba a Dios con
un entusiasmo nuevo. Aquello le llamó
la atención, pensó que se
trataba de una fiesta y se acercó.
Allí reconoció a uno de los
Doce Apóstoles que poniéndose
de pie anunciaba y enseñaba las palabras
del Señor, con un fervor y una autoridad
que a Aristarco le pareció estar
escuchando al mismísimo Jesús.
Al término
vio como unos a otros comenzaban a saludarse
deseándose la paz del Señor,
como si se tratase de un gran número
de hermanos. Más tarde, se sorprendió
al observar que cada uno ponía en
común sus propias pertenencias, con
el fin de que ninguno pasara necesidad.
Todo era común entre ellos.
Le impactó
descubrir, que todos se alegraban sinceramente
con la alegría de uno, y que todos
se afligían cuando uno sufría.
También vio con qué solicitud
y con qué cariño se atendía
las necesidades de los enfermos, de las
viudas, de los huérfanos... Se dio
cuenta, que el servicio a los demás
se vivía como un privilegio.
Le pareció
que todos tenían un solo corazón,
y así lo comprobó cuando compartieron
todos el mismo pan: ¡Con cuánta
alegría y sencillez realizaban este
gesto!. Luego de unas oraciones y un canto
lleno de alabanzas a Dios, alguien se le
acercó y le dijo:
- "Hermano, ¡gracias
por haber compartido este momento con nosotros!"
Sin palabras,
con una mezcla de asombro y de un ardor
que quemaba su corazón, se retiró
del lugar.
Al poco tiempo,
llegó a Emaús correspondencia
de sus parientes:
- "Querido Aristarco,
estamos ansiosos de saber la verdad
¿Has encontrado a Jesús? ¿Es
cierto que está vivo? ¿Lo has
visto? Por favor envíanos noticias".
Sin perder tiempo,
escribió una breve carta:
¡ SI LO
HE ENCONTRADO, Y MIS OJOS LO HAN VISTO.
Díganle a todo el mundo que JESÚS
es el CRISTO y que VERDADERAMENTE ESTÁ
VIVO. Si ustedes quieren conocerlo, vengan
a Emaús, ¡VENGAN A MI COMUNIDAD!
En grupos de seis
jóvenes compartimos:
1. ¿Qué
título le pondrían a esta
historia y por qué?
2. ¿Cómo
resumirían el mensaje de este cuento?
3. ¿Cuáles
son los signos de la Resurrección
que aparecen mencionados?
4. ¿Cuáles
de los signos de la Resurrección
de Jesús que aparecen en el relato,
podemos ver en nuestro grupo?
5. ¿Podríamos
decir: Si quieren conocer a Jesús
vivo, vengan a nuestra comunidad?
Tercer momento:
Para terminar
podemos leer el relato de los peregrinos
de Emaús (Lc. 24, 13-25) y prepararnos
para que en esta Pascua podamos caminar
junto a ellos dejándonos sorprender
por Jesús. Podemos anunciar este
texto desde cuatro ideas ejes:
- La situación
vital (primero Jesús escucha lo
que les pasa y lo que sienten).
- La Palabra
de Dios (Jesús se las anuncia para
que comprendan el Misterio de su Pascua).
- La Eucaristía
(Jesús se revela en el Pan que
se parte y se comparte).
- La Comunidad
(es el primer signo de la Resurrección,
allí vuelven corriendo los discípulos).
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