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No está aquí,
ha Resucitado
por
Ricardo Stirparo y Horacio Prado
Estamos cerca
de celebrar la Fiesta más importante
del año. Nos preparamos durante 40
días y una vez más experimentamos
la misericordia de Dios expresada en su
Hijo Jesús, que nos amó y
entregó su vida por nosotros (Gal.2,
20) y resucitó venciendo a la muerte
(1Cor.15, 54).
"La Pascua de
Jesús es nuestra Pascua porque en
la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido
vencida y en su resurrección resucitamos
todos" (Prefacio de Pascua).
Comenzamos a
vivir nuestra preparación hacia la
fiesta Pascual, una gran fiesta donde celebramos
que Jesús vive! El cirio que prenderemos
en la Vigilia Pascual, es signo de Jesús
Resucitado que disipa las tinieblas del
corazón y del espíritu. Permanecerá
encendido durante cincuenta días
señalando la presencia viva del Señor
entre nosotros.
Les proponemos
a través de este encuentro, celebrar
la victoria de la Vida sobre la muerte,
para que podamos ser verdaderos testigos
de su Resurrección.
Celebraciones
para este tiempo pascual
Objetivo:
Proponer un espacio
de oración y encuentro con Jesús
resucitado.
Ser partícipes
de este tiempo, en que nos acercamos a la
Pascual, asumiendo las consecuencias prácticas
que tiene en nuestras vidas anunciar a Cristo
muerto y Resucitado.
Esquema de
la Celebración:
- Introducción:
Explicamos el motivo del encuentro y hacemos
referencia a los signos presentes:
- El
cirio pascual, - un cartel con la siguiente
frase: "Es verdad, el Señor ha
Resucitado" Lc. 24, 34 y un espacio reservado
a la Virgen y a la Palabra de Dios.
- Entrada de
la Virgen y de la Palabra de Dios: Con
un canto recibimos a nuestra Madre representada
en una imagen de María y a la Palabra
de Dios que viene a nuestro encuentro
a darnos vida
- Leemos la
Palabra de Dios: Anunciamos Jn.20, 11-18:
"La aparición de Jesús a
María MagdalenaSugerimos
tres ejes para anunciar este pasaje del
Evangelio:
1) Versículos
11-13: María Magdalena llora junto
al sepulcro vacío imaginando que
habían robado el cuerpo de Jesús.
Se asoma al sepulcro y ve a dos ángeles
que le preguntan: Mujer, ¿por qué
lloras?, ella responde: "se han llevado
a mi Señor".
- Situación
vital de María: Llora angustiada
porque Jesús está muerto,
el sepulcro vacío no genera ninguna
esperanza en ella porque no lo descubre
como signo de la resurrección.
Busca a un Jesús muerto, por eso
va al sepulcro. Se asoma al sepulcro pero
no reconocer la presencia de Dios expresada
en los ángeles. Estos (los mensajeros
de Dios) le preguntan para que ella exprese
lo que lleva en su corazón.
- Nuestra situación
vital: ¿Cómo se encuentra
nuestro corazón? Si nos asomamos
a nuestro interior ¿qué encontramos?
¿Dónde
ponemos nuestra esperanza?, ¿Buscamos
a un Jesús vivo? ¿Dónde
buscamos a Jesús?.
2) Versículos
14-16: María ve a Jesús
pero no lo reconoce. Jesús le
pregunta: ¿por qué lloras
¿a quién buscas?. Ella lo
confunde con el cuidador de la huerta.
Jesús la llama por su nombre,
y allí lo reconoce.
- María
se encuentra con Jesús: María
no reconoce a Jesús, insiste
en buscarlo muerto. Ella buscaba lo
que más quería, pero lo
buscaba mal. La muerte de Jesús
era la muerte de su esperanza. El dolor
y la tristeza no dejaban que viera la
verdad que estaba ante sus ojos. Jesús
toma la iniciativa y pronuncia su nombre:
¡María! Y al escuchar su
nombre reconoce al Señor. El
amor personalizado de Jesús había
cambiado su vida. Y en el encuentro
personal con el Señor su corazón
se modifica (comienza la Pascua de María).
- Nuestro
encuentro con Jesús: ¿Qué
situaciones en nuestra vida no nos dejan
reconocer la presencia viva del Señor?
Si
el sepulcro no pudo detener a Jesús,
nuestro pecado tampoco. Su amor no depende
de nuestro esfuerzo, El toma la iniciativa
y nos llama por nuestros nombres: ¿Nos
hacemos un tiempo para la oración?
¿Nos encontramos con un Jesús
que nos ama personalmente?
3) Versículo
17-18: Cristo la envía a anunciar
a los discípulos la Buena Nueva
de su resurrección.
- Comunidad
y misión: Lo primero que hace Jesús
Resucitado es pedirle que vaya a decirle
a sus hermanos lo que ella vio.
El Señor
la invita a compartir su vivencia con
su comunidad. María siente una
alegría incontenible que no puede
callarla. La Buena Noticia la empuja a
la misión: anunciar que Jesús
está vivo.
Testigos
de la Resurrección: ¿Podemos
reconocer en nuestro grupo, a Jesús
resucitado?. ¿Cuáles son los
signos de la Resurrección entre
nosotros? ¿Cómo vivimos la
misión de anunciar la Buena Noticia
que recibimos?
- Trabajamos
en pequeños grupos: Explicamos
que como María Magdalena pasó
de la angustia de la muerte, a la alegría
de la Vida, así también
Jesús quiere pasar por nuestro
país, nuestro barrio, nuestra familia...
- Cada grupo
recibirá un cuadro como el que
aquí mostramos, que contiene un
tema: País, Barrio, Escuela o Grupo,
Familia, Amigos, y realiza una reflexión.
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Pascua:
"Yo soy la Resurrección y la
Vida"
Pasemos
con Jesús de la muerte a la
Vida
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País
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Situaciones
de muerte
(cosas
negativas que nos alejan de Dios y
los demás)
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Situaciones
de Vida
(cosa
positivas que nos acercan a Dios y
a los demás)
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Luego del trabajo
en grupos, se pone en común la reflexión
y realizamos un canto para pedirle al Señor
por esas realidades.
- Compromiso
personal: Un afiche tendrá de título:
"Signos de Resurrección" y por
debajo del título encontraremos
las siguientes palabras:
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Servicio
- Alegría - Oración
- Confianza - Comunión - Testimonio
- Paz
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Comentamos que
a Jesús Resucitado podemos reconocerlo
a través de estos y otros signos
cuando logramos llevarlos a nuestra realidad.
Cada uno elegirá un signo con el
cual quiera comprometerse para pedirlo en
oración y concretarlo en la vida.
En forma personal cada participante escribirá
su compromiso en unas tarjetas que previamente
debemos confeccionar, que tendrán
como forma la silueta de Jesús glorioso.
- Gesto: Invitamos
a expresar el compromiso, compartiendo
qué signo eligieron y por qué.
A continuación cada uno pegará
su tarjeta con la imagen de Jesús
resucitado en el cartel que dice: "Es
Verdad, el Señor ha Resucitado"
Lc. 24, 34
Como es un gesto
de oración, lo acompañamos
cantando.
- Oración
final: Finalizamos esta celebración
orando juntos con alegría y cantando
un canto de alabanzas.
| "La Vida
se hizo visible, y nosotros la vimos
y somos testigos" |
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1
Jn.1, 2
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