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La sombra propia
por Mamerto Menapace,
publicado en Madera Verde, Editorial Patria
Grande.
El que no da
la cara a la luz, se obliga a caminar detrás
de su propia sombra.
¡Qué
difícil es ser realista en la propia
vida! Resulta más fácil entregarnos
a nuestra propia sombra, a nuestros sueños,
a la marca que dejamos en el suelo.
Porque la realidad
tiene siempre mucho de imprevisible. Nos
supera y nos envuelve. En ella nos encontramos
colocados y no la podemos manejar, como
lo hacemos con la carretilla de nuestros
sueños. La sombra no tiene peso,
y por eso al proyectarla contra un obstáculo
fácilmente lo supera. Se retuerce,
se amolda, trepa y se alarga. Ha logrado
muy fácilmente superar el obstáculo
con el que nos topamos en el camino. La
sombra ha pasado. Pero nosotros no. Porque
el obstáculo es real. Y nos encontramos
detenidos por lo que se atraviesa ante nuestros
pies.
Es probable que
en ese momento giremos la carretilla de
nuestra sombra y creamos seguir tras ella
simplemente porque la seguimos empujando
delante nuestro. Y así vamos sembrando
nuestra vida con trozos de camino que terminan
siempre en fracasos, aunque no tengamos
el coraje de reconocerlo, autoengañándonos
con la convicción de ser leales a
una idea.
Pero el que se
anima a dar la cara a la luz, obliga a su
sombra a marchar detrás suyo, haciendo
su mismo camino. Porque el que camina con
la luz de la realidad en sus ojos, también
tiene su sombra. Pero no la sigue. Es ella
la que lo sigue a él. Y su sombra
no supera obstáculos que previamente
no hayan sido traspasados por los pasos
reales del que camina.
Hombres y sombra
realizan así un mismo camino. Ideales
y realidad forman una misma historia. Probablemente
los ideales tocarán menos realidades,
pero éstas serán aquellas
que han obligado al hombre a crecer y avanzar.
Este hombre ha
aceptado las exigencias de la luz en su
camino. Exigencias dura. Pero que han unificado
su huella, y que en definitiva le habrán
permitido llegar, cuando tenga que entregar
su sombra madura a la noche.
Sólo el
hombre con una sombra madura puede esperar
sin miedo la luz de un nuevo amanecer. Será
un hombre que ha hecho su camino.
"Cuando no se
quiere ver,
no hay
más que cerrar los ojos.
Pero no
es bueno, a mi antojo
ser ciego,
y por voluntá.
Castiga
más la verdá
en rancho
que usa cerrojos.
(José
Larralde)
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Guía
de Trabajo Pastoral por
Marcelo A. Murúa
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Cuento
La
sombra propia, de Mamerto Menapace.
Publicado
en el libro Madera Verde , Editorial
Patria Grande.
Lectura
Realizar
la lectura del cuento en grupo.
Es importante que todos los
presentes tengan una copia del
texto. Se pueden ir turnando
dos o tres personas para leer
el cuento en voz alta.
Rumiando
el relato
Al
terminar la lectura entre todo
el grupo se reconstruye el relato
en forma oral (se lo vuelve
a contar).
- ¿De
qué nos habla el relato?
- ¿Cómo
describe la realidad? ¿Cómo
los ideales, sueños?
¿Con qué los compara?
- ¿Qué
significa dar la cara a la
luz?
- ¿De
qué habla la última
parte del relato? ¿Qué
significa "entregar la sombra
a la noche"?
Descubriendo
el mensaje
El
cuento nos invita a caminar
en la luz, abriendo los ojos
a la realidad que vivimos.
¿Qué
significa "dar la espalda a
la luz" y "caminar siguiendo
la propia sombra"? ¿Has
experimentado en tu vida caminar
detrás de tu sombra?
¿Cuándo? Compartirlo.
Comentar
el verso de José Larralde,
que cierra el relato. ¿Ante
que situaciones de nuestra vida
personal, social y comunitaria,
cerramos los ojos? ¿Por
qué lo hacemos?
¿Qué
le sucede al hombre que da la
cara a la luz? ¿Es esto
sencillo?
La
fe nos da la luz que ayuda a
caminar en la vida, a mirar
la realidad con la mirada de
Dios, ¿qué aspectos
de tu vida necesitas contemplar
con la luz de Jesús'
¿Qué
aprendemos para nuestra vida
a partir del cuento?
Compromiso
para la vida
Sintetizar
en una frase el mensaje del
cuento para nuestra vida.
Para
terminar: la oración
en común
Compartir
oraciones espontáneas
en común. A cada intención
acompañar diciendo:
Señor,
eres la luz para el camino
Terminar
leyendo la oración.
Eres
la luz para el camino
Señor,
eres
la luz para el camino,
por
eso si te volvemos
la espalda
tropezamos,
caemos
y
nos hacemos daño.
Claro
que no siempre es
fácil
dirigir
la mirada hacia la
luz,
porque
ella descubre
nuestras
oscuridades,
y
llega a los rincones
de
nuestra vida
que
deseamos ocultar.
Tu
luz nos ayuda a entender
la
realidad que vivimos,
y
evita que andemos
como ciegos
a
los tumbos y sin reconocer
las
señales de
tu camino.
Señor,
ayúdanos a
abrir los ojos,
amanece
cada día
para
alumbrar nuestros
pasos.
Enséñanos
a caminar
contemplando
la realidad
desde
tu mirada,
para
poder superar los
tropiezos
y
dificultades,
para
avanzar en tu proyecto
y
crecer en la esperanza.
- Que así sea
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