Cuentos
  Dibujos
  Entretenimientos
  Tarjetas impresas
  Canciones
  Tarjetas digitales
  Foros
  Chat por temas
  Libro de visitas
  Mapa del sitio
  Quiénes somos
  Escríbanos
   




Escriba su e-mail
para recibir gratis
los nuevos recursos.

   

Buenas Nuevas es un
sitio católico dedicado
al anuncio del Evangelio.

Director: Marcelo A. Murúa


Home Cursos a distancia Recursos Revistas Libros  
  Ud está en Recursos / Especial de Pentecostés...

Envíe esta página
a sus conocidos

 

Grabe un archivo Word del cuento

 

Ver el próximo cuento para trabajar los dones del Espíritu

 

Comentarios
y sugerencias

 

 

 

 

Cursos Bíblicos Pastorales
por internet


Conozca nuestra sección de cursos bíblicos a distancia por internet.

Ya hay decenas de personas de todo el mundo realizando nuestros cursos.

Reciba el material en su computadora y estudie en su casa en sus tiempos libres.

Conocer Cursos Bíblicos

 

Curso de Actualización
para Catequistas

Conozca el curso que utilizan miles de personas en toda América Latina para su crecimiento en la fe y misión pastoral.

Conocer Curso Catequistas

 

 

 

Enviar a sus amigos

Cuento para trabajar el don de la Fortaleza

Pataleando/ de Mamerto Menapace - Ed. Patria Grande

por María Inés Casalá
publicado en Diálogo 57

 

Una ranita salió con una amiga a recorrer la ciudad, aprovechando los charcos que dejara una gran lluvia. Ustedes saben que las ranitas sienten una especial alegría luego de los grandes chaparrones, y que esta alegría las induce a salir de sus refugios para recorrer mundo.

Su paseo las llevó más allá de las quintas. Al pasar frente a una chacra de las afueras, se encontraron con un gran edificio que tenía las puertas abiertas. Llenas de curiosidad se animaron mutuamente a entrar. Era una quesería. En el centro de la gran sala había una enorme tina de leche. Un tablón permitió a ambas ranitas trepar hasta la gran olla, en su afán de ver cómo era la leche.

Pero, calculando mal el último saltito, se fueron las dos de cabeza dentro de la tina, zambulléndose en la leche. Lamentablemente pasó lo que suele pasar: caer fue una cosa fácil; salir era el problema. Porque, desde la superficie de la leche hasta el borde del recipiente, había como dos cuartas de diferencia. Y aquí era imposible ponerse en vertical. El líquido no ofrecía apoyo ni para erguirse ni para saltar.

Comenzó el pataleo. Pero, luego de un rato, la amiga se dio por vencida. Constató que todos sus esfuerzos eran inútiles y se tiró al fondo. Lo último que se le escuchó fue: "Glu-glu-glu", que es lo que suelen decir los que se dan por vencidos.

Nuestra ranita, en cambio no se rindió. Se dijo que, mientras viviera, seguiría pataleando. Y pataleó, pataleó y pataleó. Tanta energía y constancia puso en su esfuerzo, que finalmente logró solidificar la nata que había en la leche y, parándose sobre el pan de manteca, hizo pie y saltó para afuera.

 

Palabra de Dios

"En el peligro invoqué al Señor,
y él me escuchó dándome alivio.
El Señor está conmigo: no temeré;
¿qué podrán hacerme los hombres?
El Señor está conmigo y me ayuda:
yo veré derrotado a mis adversarios.
Me empujaron con violencia
para derribarme,
pero el Señor vino en mi ayuda.
El Señor es mi fuerza y mi protección;
él es mi salvación".
Salmo 118, 5 - 9. 13 - 14

 

Comentario:

A través de los cuentos de los meses anteriores, profundizamos el don de la sabiduría, como aquél que nos pernite disfrutar de la vida, el del entendimiento, como el que nos deja entrever el deseo de Dios sobre la vida de los hombres, y el don del consejo, como el que nos permite decir esa palabra para acompañar al que lo necesita.

Para poder vivir de acuerdo con lo que descubrimos, necesitamos del don de la fortaleza. Si no contamos con la ayuda de los demás, y especialmente con el impulso del Espíritu, nos cansamos, nos dejamos llevar por lo que es más fácil y, hasta traicionamos nuestras propias convicciones. La fortaleza nos permite, una vez que sabemos el camino, recorrerlo de la forma más directa.

En el cuento de Mamerto Menapache, las ranitas estaban felices y salieron a pasear, a conocer, a ver el mundo que las rodeaba. Iban de a dos, animándose mutuamente, y se les presenta el problema.

Mientras una de ellas, se dio por vencida, la otra siguió adelante hasta que logró resolver la dificultad.

En la vida hay obstáculos que no se pueden vencer, pero en esos casos, Dios también nos da la fortaleza para no desanimarnos ni perder la esperanza.

 

Para trabajar con el cuento:

- Lectura del cuento.

- Reflexión personal:

  • Entregar a cada participante una hoja con el cuento, el Salmo y las preguntas para reflexionar.
  • Releer el cuento:
  • ¿Cuáles son las dificultades o los problemas que me preocupan más en este momento? ¿Qué hago por solucionarlos? ¿Para qué cosas necesito ayuda?
  • Leer el texto de la Biblia:
  • ¿Cómo se siente el que está con Dios? ¿Qué actitud tiene para enfrentarse a los problemas?
  • Preguntarse:
  • ¿Qué relación hay entre el cuento y la Palabra de Dios?
  • ¿Cómo definiría la fortaleza?

- Trabajo en grupo:

  • Cada participante comparte libremente lo que reflexionó. Si alguno no quiere hablar, se lo respeta.
  • Compartir la definición de fortaleza y elaborar una entre todos. Escribirla en una tira de cartulina.
  • La fortaleza "sirve" para sortear dificultades y para llevar adelante lo que nos propusimos pero, ¿qué significa la fortaleza en esos momentos tales como la muerte, una enfermedad grave, una separación, en donde no hay salida a primera vista?
  • ¿Qué características tiene que tener la fortaleza que se debe pedir para esos momentos?

- Cada grupo coloca en el pizarrón la tira con la definición que ha formulado. Se leen en voz alta y se propone una oración al Espíritu para que, bajo su protección, encontremos la fortaleza necesaria para vivir.

Enviar a sus amigos

 

Copyrigth © Buenasnuevas.com 2007