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Cuento para trabajar
el don de la Comunidad
(otros dones
que el Espíritu nos ofrece)
Cierta vez un ángel
/ de Carlos Durán - Ed. Didascalia
por
María Inés Casalá
publicado
en Diálogo 61
Cierta vez un
ángel, que esperaba sentado en el
banco de suplentes, oyó la voz de
Dios que lo llamaba.
-Ildemar, ángel
mío... ¿Me oís?
El ángel
pegó un salto, se acomodó
las alas, y se presentó ante el Padre
del cielo.
Entonces Dios
dijo:
-Vení
acá, mi lindo. Te tengo preparada
una misión.
-A mi juego me
llamaste.
Dios explicó
su plan:
-Resulta que
allá abajo hay tres viejecitos que
son amigos. Cada noche se reúnen
en la capilla del pueblo, y después
de jugar a la escoba de quince rezan que
es una delicia.
-¿Y qué
querés que haga, mi señor?
-preguntó el ángel Ildemar.
-Quiero que les
lleves estas virtudes de regalo. A cada
uno le darás las tres principales,
porque quiero saber qué harán
con ellas. Para ello, harás como
te voy a indicar: Bss... bsss... bsss...
(Acá el
Señor Dios secreteó el resto
de su plan en la oreja de Ildemar porque,
como todos saben pero pocos recuerdan, los
planes de Dios siempre son un misterio:
parecen una cosa y resultan otra).
Al final, Tata
Dios bendijo a su mensajero, y de una palmada
en las alas lo mando a la Tierra. Ildemar
cargó en su bolsa las virtudes de
la fe, la esperanza y la caridad, y vestido
de croto bajó hasta el lugar donde
los tres viejitos jugaban a la escoba y
golpeó a la puerta.
-Quién
será a esta hora... -protestó
uno de ellos- Justo ahora, que estaba por
levantar el siete de oros ¡Qué
mala suerte! ¡Ya va...!
Y al abrir, encontró
la cara sonriente de un linyera.
-Güenas
y santas... -dijo el croto.
-Santas y güenas...
-contestó el viejecito-. ¿Qué
te trae por acá, a estas horas? Mirá
que ésta no es casa de ricos. Esta
es la capilla del pueblo...
Como lo tenía
previsto, Ildemar explicó que sólo
pretendía pasar la noche bajo techo
y, de ser posible, con el estómago
ocupado.
Enseguida los
viejos encendieron un brasero, calentaron
agua, ensillaron mate y cortaron galleta,
bondiola y queso de chacra.
Mientras Ildemar
comía, los viejos empezaron a preguntar:
-Y si se puede
saber, ¿de dónde venís?
-De donde el
diablo perdió el poncho -contestó
el peregrino-, sin faltar a la verdad.
-¿Y es lindo
el pago de donde venís? -volvieron
a preguntarle.
Ildemar contestó:
-Es... otro mundo...
-con lo cual, tampoco faltó a la
verdad.
Esa noche, el
ángel y los viejecitos conversaron
hasta que cantaron los gallos. Antes de
irse, Ildemar anunció:
-Bueno... todo
está muy lindo, pero yo tengo que
seguir...
-¿Y adónde
vas ahora?
-Adonde Dios
quiera... -dijo el ángel, sin mentir
ni un chiquito. Y metió la mano en
su bolsa:
-Quiero dejarles
algo de recuerdo por esta noche, como prenda
de mi agradecimiento.
Entonces Ildemar
dio a cada uno tres virtudes. Saludó
y se fue.
Apenas se presentó
en el cielo, Tata Dios lo mandó a
llamar.
-Contame cómo
te fue
-El primero de
los viejos recibió las virtudes,
y al verlas consideró que eran monedas
de oro. Dijo: "Ya mismo las llevaré
al banco para hacer un buen negocio...".
Entonces Dios
dijo:
-Ese es un materialista,
un hombre práctico.
-El segundo recibió
las virtudes y, al verlas, consideró
que eran palabras hermosas.Dijo: "Con ellas
voy a escribir hermosos discursos, libros
y hasta sermones...".
Entonces Dios
dijo:
-Ese es un idealista...
pura espuma, como el chajá... ¿y
el tercero? Ese me pareció el más
loco de los tres. Apenas recibió
las virtudes, consideró que eran
granos de trigo. Me dijo: "Esta mañana
mismo los sembraré y esperaré
hasta la cosecha...".
Entonces Dios
consideró:
-Ese es el santo.
Para reflexionar
Hemos publicado
cuentos para reflexionar acerca de los dones
del Espíritu. Podemos pedirle, también,
que nos regale otros dones, necesarios para
la vida, como por ejemplo el don de la comunidad.
Este cuento nos
permite reflexionar acerca de qué
hacer con los dones que pedimos y que recibimos.
Presenta tres
actitudes, pero pueden existir otras.
- Primer momento:
Leer el cuento.
Identificar los distintos personajes.
¿Cuál es la actitud de Dios
y del ángel? ¿Qué entrega
el ángel a cada uno? ¿Por
qué cada uno de los hombres cree
que recibió algo distinto? (Uno
creyó que las virtudes eran algo
valioso, para cuidar, el otro, que eran
palabras para lucirse, y otro que eran
como semillas para sembrar.) ¿Cuáles
fueron las tres actitudes que tuvieron
los hombres?
- Segundo momento:
Reflexión
personal: cada participante piensa qué
pide al Espíritu, qué dones
necesita con más fuerza, y qué
cosas recibió de él en su
vida. ¿Qué hizo con el regalo
del Bautismo,o de la Confirmación?
¿Qué hizo con el regalo de
la fe, de la esperanza, del amor
?
¿Tuvo una actitud similar a la de
los hombres del cuento?
- Tercer momento:
Leer, profundizar
y relacionar con el cuento un pasaje de
la Palabra de Dios: Mateo 24, 14-30
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