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Pentecostés
por
Ricardo Stirparo y Horacio Prado
Cuando los Apóstoles
recibieron el Espíritu Santo, obró
en ellos un cambio tan hondo que después
de ese día ya no fueron los mismos:
de la cobardía, el encierro y el
temor pasaron a anunciar con decisión
y firmeza que Jesús estaba vivo.
¡Qué
fuerza la del Espíritu, que los hizo
capaces de seguir al Señor hasta
dar la propia vida! ¿Y nosotros? El
Espíritu Santo es el mismo de siempre
y quiere seguir obrando en su Iglesia: Por
eso es posible realizar la misión
y el anhelo de Jesús, que es el Reino
de Dios entre los hombres. Si contamos con
la fuerza del Espíritu... ¿qué
nos puede detener?
Primer momento:
Proponemos realizar
un fotolenguaje con imágenes simbólicas,
previamente seleccionadas, que serán
colocadas en el centro de una mesa. Se invita
a los participantes para que se acerquen
y busquen la foto que refleje quién
es el Espíritu Santo para cada uno.
Tener en cuenta que, quizá, a algunos
le cuesta seleccionar una sola, o que el
planteo inicial le resulte difícil.
Se los puede ayudar haciéndo pensar
lo que el Espíritu Santo hace en
nosotros.
Una vez elegida
la imagen, vuelven a su asiento sin tomarla
(ya que otro participante pudo haber elegido
la misma) y se invita a que, de a uno, busquen
su foto, la tomen, la muestren al grupo
y compartan por qué la eligieron.
Segundo momento:
El Espíritu
Santo, que es alguien y no algo, tiene un
fuerte protagonismo en la vida de la Iglesia
que se refleja en el libro de los Hechos
de los Apóstoles, llamado el Evangelio
del Espíritu; así como Jesús
es el centro del Evangelio, el Espíritu
lo es de los Hechos (se lo menciona 54 veces
en él).
Proponemos armar
cinco grupos para responder un par de preguntas
sobre algunos textos:
El Espíritu
Santo en los comienzos de la Iglesia, ¿sobre
quién/es actúa/n? ¿qué
realiza?
Hechos 2, 1 -
12. / 4, 23 - 31. / 7, 54 - 60. / 8, 26
- 40.
10, 44 - 48 /
11, 1 - 18. / 13, 1- 5. / 19, 1 - 7. / 20,
21 - 38.
Se les da 60
minutos para este momento grupal, ya que
son muchas las citas bíblicas a leer.
Si no se cuenta con tanto tiempo se pueden
dar menos textos por grupo.
Se termina con
la puesta en común y diálogo
sobre la acción del Espíritu
Santo en las primeras comunidades cristianas.
Se puede cantar algo y hacer un corte antes
de continuar.
Tercer momento:
El Espíritu
que animó hace dos milenios a los
cristianos es el mismo que nos anima hoy,
personal y comunitariamente.
¿Cuáles
son los signos de su presencia entre nosotros?
(Anunciar la Palabra, dando ejemplos cercanos
a la realidad del grupo con el cual se está
trabajando).
LIBERTAD: 2 Cor.
3, 17 "Porque el Señor es el Espíritu,
y donde está el Espíritu del
Señor, ahí está la
libertad."
VERDAD: Jn. 14,
16 - 17 "Y yo rogaré al Padre, y
él les dará otro Paráclito
para que esté siempre con ustedes:
el Espíritu de la Verdad, a quien
el mundo no puede recibir, porque no lo
ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo
conocen, porque él permanece con
ustedes y estará en ustedes."
ALEGRÍA:
1 Tes. 1, 6 "Y ustedes, a su vez, imitaron
nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo
la Palabra en medio de muchas dificultades,
con la alegría que da el Espíritu
Santo."
PAZ: Rom. 8,
6 "Ahora bien, los deseos de la carne conducen
a la muerte, pero los deseos del espíritu
conducen a la vida y a la paz."
UNIDAD: Ef. 4,
3 "Traten de conservar la unidad del espíritu,
mediante el vínculo de la paz."
Cuarto momento:
En un tiempo
más personal se reflexiona sobre
la Palabra de Dios y se trata de descubrir
cuáles de estos signos están
más presentes en uno mismo y en el
grupo (20 ó 30 minutos).
Puede ayudar
para este momento dar una ficha con los
nombres de los integrantes para que puedan
completar:
El Espíritu
Santo en nosotros
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Nombre
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Signo
del Espíritu que advierto en
él / ella:
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Mercedes
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..............
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Juan
Ignacio
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..............
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Para poner en
común se comienza con un voluntario
al cual el grupo le va diciendo el signo
del Espíritu que descubren en él.
Después se sigue con el resto del
grupo.
Quinto momento:
Para hacer una
mirada de la realidad que les toca vivir,
y tratando de descubrir el obrar del Espíritu,
van a trabajar en los grupos armados en
el segundo momento.
A cada grupo
se le da uno de los signos del Espíritu
y mirando el país o el mundo tendrán
que armar una cartelera con situaciones
o personas que encarnen estos signos.
Para este momento
hay que prever los diarios, revistas, cartulinas
y demás elementos que van a necesitar.
También
tendrán que armar una oración
de petición por las situaciones donde
este signo está ausente, y otra de
acción de gracias por lo expresado
en las carteleras.
Se termina exponiendo
las carteleras y realizando juntos una celebración
donde podamos cantar, orar y pedir que venga
a nosotros el Espíritu de Dios.
"¿No saben
que ustedes son templo de Dios y que el
Espíritu de Dios habita en ustedes?
Porque el Templo de Dios es sagrado y ustedes
son ese Templo." 1 Cor. 3, 16.
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