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Padre Bueno,
Jesús, maestro bueno,
queremos seguir tus pasos.
Danos tu Espíritu,
para aprender a vivir en la
fidelidad.
Enséñanos, Señor,
a caminar en nuestra vida,
con la fidelidad del padre Abrahán,
maestro en la fe,
hombre valiente y decidido,
testigo confiado de tu promesa.
Él es modelo de seguimiento
y apertura sincera al don de
Dios.
Fidelidad en camino,
Proyecto que se construye
en el día a día
de la fe.
Confianza que crece en la entrega,
a veces diáfana, otras
oscura,
siempre generosa y gratuita.
Danos tu Espíritu, Jesús,
para contagiarnos la fe
de nuestros padres,
para reconocer
tu compañía en
el camino,
para aprender a vivir en la
fidelidad.
Muéstranos tu rostro,
Señor.
Como te revelaste a Moisés
para hacerlo Liberador de tu
pueblo.
Enséñanos a descubrirte,
revela tu presencia entre nosotros.
Habla que escuchamos,
Dios de la Vida,
llámamos, grita si es
necesario,
sacude nuestra pereza
y nuestra sordera pasiva,
condúcenos al desierto
para escuchar tu voz,
que se hace eco del dolor
y del sufrimiento que clama
justicia,
indignada por la muerte temprana
e injusta de tantos.
Enséñanos a ser
fieles,
a dar la vida por tu causa,
a comprometer nuestra existencia
en la búsqueda y en la
construcción
de un mundo mejor para todos.
Te ofrecemos nuestras manos
para que rompas las cadenas
de la injusticia y de la exclusión.
Como Moisés,
danos paciencia histórica
y compromiso valiente,
capacidad de decisión
y riesgo,
para construir un mundo nuevo.
Danos tu Espíritu, Jesús,
para conocer tu rostro,
para descubrir tu Proyecto,
para adherir a tu Causa,
para comprometernos por el Reino,
para ser fieles a tu llamado,
a tus palabras,
y a tu reclamo por la vida de
todos.
Ayúdanos a discernir.
Danos la sabiduría de
los profetas,
conocedores e intérpretes
de tu voluntad y de tu Esperanza.
Enséñanos a alzar
la voz
para denunciar lo que mata la
vida
y atenta contra la fraternidad,
la paz y la justicia.
Danos un corazón libre
que sólo sepa
de las fidelidades a tu Palabra,
que permanezca firme en la fe,
y no se acomode callando la
verdad.
Danos fuerzas para el duro camino
de la fidelidad a la Buena Noticia.
Enséñanos a poner
la seguridad en vos,
y sólo en vos y en tu
Proyecto.
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Danos voz
firme
para anunciar tierra y cielo
nuevos
que estamos llamados a construir
para ser fieles a ti, Señor.
Haz de nosotros,
hombres y mujeres
de terca esperanza,
anunciadores de utopías
realizables,
artesanos de la Vida Nueva.
Danos tu Espíritu, Jesús,
para escuchar tu voz,
para ponernos en marcha,
para denunciar y anunciar,
para vivir y transmitir,
para aprender del profeta
la fidelidad en el conflicto
y el discernimiento,
fuente de espiritualidad y
de encuentro contigo.
María, Maestra de la
fidelidad,
Madre de los discípulos,
guíanos en el camino
del seguimiento de Jesús.
Ayúdanos a meditar su
Palabra,
Enséñanos a guardarla
en el corazón,
para que nos vaya cambiando
desde adentro.
Muéstranos el camino
de la fidelidad,
que parte del asombro
ante la gratuidad de tu amor
y que crece y se concreta
en la entrega generosa,
alegre y confiada en tus manos.
Que se acrisola y fortalece
en los tiempos de silencio,
cuando no te escuchamos,
pero que prueban nuestra fe
peregrina y frágil.
Que pasa por la cruz de Jesús,
que conoce la muerte
y el desconsuelo
y reconoce en los fracasos
tu presencia oculta.
Que no olvida la semilla que
muere
y es capaz de multiplicar la
vida
para que brote el Reino
donde menos lo esperamos.
Danos tus Espíritu, Jesús,
para vivir en la fidelidad de
María,
para crecer en la fe y la esperanza,
para vivir en la entrega,
para construir el amor.
Espíritu de Jesús,
escucha nuestra oración.
Te ofrecemos nuestras vidas.
Danos tu Espíritu,
generador de confianza,
donación y apertura.
Danos tu Espíritu,
que mantiene la esperanza
aún en los momentos más
duros.
Danos tu Espíritu
que nos enseña
a discernir para ser fieles.
Que nos muestra cómo
la fidelidad
crece en la entrega.
Que nos guía y nos acompaña
en el camino del discípulo,
fuente de espiritualidad
y de fidelidad al Evangelio
de la Vida,
del Amor y de la Justicia.
Marcelo
A. Murúa
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