Diálogo
  Cat. en la diversidad
  Didascalia
 Tarjetas digitales
 Foros
 Chat por temas
 Libro de visitas
 Mapa del sitio
 Quiénes somos
  Escríbanos
  




Escriba su e-mail
para recibir gratis
los nuevos recursos.

  

Buenas Nuevas es un
sitio católico dedicado
al anuncio del Evangelio.

Director: Marcelo A. Murúa


Home Cursos a distancia RecursosRevistasLibros 
  Ud está en Revistas / Diálogo...

Envíe esta página
a sus conocidos

 

Grabe un archivo Word
de esta página

 

Ver el próximo artículo de Diálogo

 

Conozca la sección Catequesis

 

Comentarios
y sugerencias

 

   

 

Vía Crucis para niños

Vía Crucis de Jesús
para los niños
de Marcelo Murúa.

Para enseñar a los niños el camino de Jesús en clave de lectura orante de la Biblia adaptada a los niños.

Editado en Argentina,
México y Portugal.

Haga hoy su pedido por internet (Argentina)

Conozca el libro completo

 

 

Editorial
Animarse a parar.

 

por María Inés Casalá

 

Hacé, por un momento, un ejercicio de imaginación. Estás en plena avenida Córdoba, una de las más importantes de la Ciudad de Buenos Aires. No importa si no la conocés, pensá en una avenida de seis carriles: los dos de la derecha están reservados para el tránsito de colectivos y de taxis ocupados y, el resto, es para autos particulares, camiones, taxis desocupados en busca de pasajeros, motos y bicicletas. Son las 12.00 del mediodía, los carriles están totalmente ocupados, y los vehículos circulan a unos 40 km. por hora, es decir, bastante rápido.

Te subís a un colectivo de la línea 132, una de las mejores líneas de la ciudad. Casi no tenés que esperarlo y, salvo en algunas horas pico en que la gente va a trabajar al centro de la ciudad o a la facultad, o vuelve a sus hogares, viajás cómodo. Estás parado en el medio del colectivo, tomado de las manijas que cuelgan del techo, haciendo equilibrio cada vez que arranca o frena para no pisar a nadie y no ser pisado. Va derecho hasta la avenida Pueyrredón donde debe doblar hacia la izquierda. El colectivo está en el segundo carril, -el primero es el que está contra la vereda-, y debe doblar, pero sin pasar por donde circula el tránsito particular. ¿Cómo lo hace?

Alguien pensó una solución muy simple. El colectivo se detiene en el segundo carril, mientras le pasan por un costado autos a toda velocidad, y por el otro lado, colectivos de otras líneas -deben pasar unas seis líneas de colectivos a esa altura de la avenida Córdoba-, espera que se ponga la luz roja y gira tranquilamente. Imaginate ahí parado, en el colectivo que se sacude con los que lo pasan por al lado a toda velocidad. Cuando esto me ocurre, siempre estoy como esperando que otro colectivo o un taxi lo choque. Hace unos días estaba ahí, en esa situación, detenida, cuando me puse a pensar que esa misma sensación es la que deben sentir muchos jóvenes y adultos que no paran de realizar actividades durante el día y no tienen tiempo para leer, pensar, rezar, o simplemente compartir un rato con la familia o los amigos. Al finalizar el año pasado escuchaba una y otra vez: estoy como loco, no doy más, no paro ni un momento, corro todo el día, estoy cansado. Recordé esos comentarios al estar ahí parada; el colectivo vibraba y pensé que, tal vez, hay personas que no pueden detenerse porque temen parar porque cuando te detenés, todo empieza a ser diferente o porque te pueden llevar por delante, te pueden pasar, podés no ser el primero, podés perder. Sin embargo, cuando dieron la luz correspondiente, sólo los colectivos de la línea 132, pudieron doblar hacia la izquierda.

Hoy en día parece que es indispensable estar ocupado, trabajando sin parar. ¡Pensar en todas las personas que dieron su vida para que la jornada laboral fuera de ocho horas! Es cierto que hay personas que para mantener la familia con lo mínimo necesitan trabajar todo el día. Sin embargo, no debemos perder la noción de que esto no está bien. Necesitamos tiempo para disfrutar la vida, los amigos, los hijos, la pareja, los padres... Tiempo para leer, para escribr a un amigo, para contarle un cuento a nuestros hijos, para ver una película y discutirla entre amigos. Tiempo para preparar una comida que no sea fast-food en nuestra propia casa. Los adultos debemos empezar a dar el ejemplo para que los jóvenes vuelvan a valorar la importancia del tiempo compartido. A mí no me interesan los amigos que se reúnen para nada, yo sólo me junto con chicos que, como yo, quieran estudiar y hablar de las materias que estamos preparando, decía, hace unos días, un joven de 21 años que está por recibirse de ingeniero. Los que escuchaban, aplaudían su actitud y comentaban qué buena carrera estaba haciendo.

Justo escribí, sin querer, la palabra: parece que la vida fuera una carrera y, lo que es peor, a veces no sabemos hacia donde.

Aprendamos a detenernos, a dejar para mañana lo que no podemos o no queremos hacer hoy. Aprendamos a meditar acerca del rumbo que lleva nestra vida, para que sea decidido por nosotros, a reflexionar acerca de nuestras actitudes y a disfrutar lo que hacemos día a día.

Que este año digamos menos veces estoy cansado o no tengo tiempo y podamos distribuir el tiempo entre el trabajo, la familia, el estudio, los amigos o aquellas actividades que veamos necesarias realizar para nuestro desarrollo.

Que podamos enseñar a nuestros hijos y alumnos que en la vida construimos lo que somos cuando somos capaces de detenernos para ver el rumbo que está tomando y volver a orientarnos.

Que nos demos cuenta de que el éxito en la vida no pasa por la colección de títulos o bienes que obtengamos sino por cómo hemos vivido.

Que seamos capaces de ver que la verdadera felicidad se alcanza cuando somos lo que queremos ser, cuando decidimos cómo queremos vivir aquellas cosas que son inevitables, cuando el tiempo no pasa cada vez más rápido sino cada vez más intenso.

Recordemos cuando Jesús visitó a Marta y a María:

Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. María, su hermana, sentada a los pies de Jesús, lo escuchaba. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».

Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada» (Lc 10, 38-42).

Deseo que, este año, cada uno descubra cuál es la mejor parte que no le será quitada.

 

 

Curso para Catequistas a distancia
Conozca esta oportunidad de actualizarse y crecer en su fe para mejorar su misión pastoral.
7 diócesis de Argentina, cerca de 100 colegios de Argentina y México y decenas de parroquias en Argentina y varios países de América Latina están trabajando con este curso.

 

Copyrigth © Buenasnuevas.com 2006