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Biblia
para jóvenes
Encuentro para empezar el año.
por Ricardo
Stirparo y Horacio Prado
"Examínenlo
todo y quédense con lo bueno"
1 Tes. 5, 21
El Señor
nos invita a revisar el camino, a descartar
aquello que no nos sirve, a aprender de
los errores y a profundizar los logros.
Para hacerlo, necesitamos tomarnos un tiempo
para evaluar y discernir; por eso nos parece
interesante empezar el año haciendo
una mirada del camino realizado y lanzarnos
hacia adelante, hacia la meta.
Primer paso:
nos encontramos
Al retomar las
reuniones después del receso, proponemos
revisar cómo vivimos las vacaciones.
Cada participante recibe una ficha como
el modelo y la consigna de elegir dos de
estas palabras que expresen mejor sus vacaciones.
Si ninguna palabra expresa lo vivido en
vacaciones, pueden agregar las palabras
que sean convenientes, en los casilleros
en blanco.
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Mis
Vacaciones
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Descanso
Viajes
Amigos
|
Computadora
Deportes
Aburrimiento
|
Estudio
Soledad
Enfermedad
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Diversión
Familia
TV
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Salidas
.........
.........
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Luego reciben
la segunda ficha con una escala como la
que aquí mostramos.

Se da la siguiente
consigna:
Marcar con una
cruz en el gráfico (0 al 10), cómo
evalúan sus vacaciones fundamentando
la elección.
Luego, con el
resultado del trabajo personal se arman
grupos para dialogar.
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Balance
del año anterior
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Metas
que me propongo
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Medios
para lograrlo
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Estudio/ Trabajo
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| Familia |
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| Compañeros
del camino |
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| Dios |
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Segundo paso:
revisamos y proyectamos personamente
Se presenta una
revisión de lo caminado y una proyección
del nuevo año en distintos aspectos
de la vida. Se trabaja con un cuadro donde
se plantean metas y los medios para lograrlas.
Primero se hace en forma personal y después
se comparte en grupos.
Tercer
paso: anuncio
de la palabra y proyección grupal
A la luz de la
palabra de Flp. 3, 12-16 podemos enmarcar
el camino recorrido por el grupo:
Esto no quiere
decir que haya alcanzado la meta ni logrado
la perfección, pero sigo mi carrera
con la esperanza de alcanzarla, habiendo
sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús.
Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado.
Digo solamente esto: olvidándome
del camino recorrido, me lanzo hacia delante
y corro en dirección a la meta, para
alcanzar el premio del llamado celestial
que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.
Así
debemos pensar los que somos maduros; y
si en alguna cosa ustedes piensan lo contrario,
Dios los iluminará.
De todas maneras,
cualquiera sea el punto adonde hayamos llegado,
sigamos por el mismo camino.
San Pablo nos
plantea la vida del cristiano como un camino;
de la misma forma queremos presentar el
año a recorrer como un camino a transitar
en comunidad donde encontraremos dificultades,
obstáculos, que serán una
posibilidad de crecer y buscar juntos como
seguir avanzando hacia la meta.
También
nos señala algunas actitudes para
recorrer este camino:
- Olvidarse
del camino recorrido, no es el negar el
pasado, sino una invitación a no
quedarnos en lo conquistado ni lamentarnos
de lo que no logramos.
- Para alcanzar
a Jesús, primero hay que dejarse
alcanzar por él.
- No hay que
apartar la mirada de la meta.
- Sin importar
en la instancia que estemos, tenemos que
lanzarnos hacia delante.
En grupos, trabajamos
sobre la proyección y el camino del
año.
Cada grupo recibe
un esquema del camino del año (semejante
al dibujo) y trabajan las preguntas para
luego poner en común.

Es importante
que el coordinador/catequista tome nota
de lo que van expresando para recordarlo
a lo largo del año; así, en
las dificultades, se recordarán las
personas o situaciones que pueden ayudarnos;
en la tentación de tomar otros caminos,
recordar lo que se fue dialogando. Esto
sirve para el momento inicial y para verlo
en distintos momentos del año que
el grupo necesite volver a conectarse con
la meta, los compromisos asumidos o con
los obstáculos previstos.
Cuarto paso:
oración final
Después
de haber compartido el trabajo de los grupos
se presenta a María como la "gran
compañera" del camino.
En los mismos
grupos se comparte qué cosas queremos
pedir a María para poder llegar a
nuestra meta.
Los grupos se
ubican en pequeños círculos
y se acerca la imagen de María (la
de la parroquia, zona, o devoción
más cercana al grupo), entonces el
grupo expresa en voz alta sus intenciones
mientras el resto acompaña este momento
de oración. Así recorre todos
los grupos y se finaliza cantándole
a nuestra madre. La imagen de María
(con su presencia maternal y fraterna) puede
acompañar y presidir los encuentros
del grupo.
En
aquellos días, María partió
y fue sin demora ...
Lc. 1, 39
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