|
Señor de la Vida,
ayúdanos a permanecer unidos a Ti.
Cuando anunciamos
que es posible un mundo mejor...
Cuando luchamos
por la vida que a otros les falta...
Cuando nuestro esfuerzo se concentra
en el Reino que nos enseñaste...
vivimos unidos a Jesús.
Cuando caminamos
formando comunidades...
Cuando compartimos
la vida, los bienes, la esperanza...
Cuando nos reunimos
para celebrar tu presencia que renueva...
vivimos unidos a Jesús.
Cuando no bajamos los brazos
ni nos desalentamos...
Cuando sabemos descubrir los brotes
de esperanza en nuestra realidad...
Cuando aprendemos a tener
paciencia histórica para seguir adelante...
vivimos unidos a Jesús.
Cuando nos alimentan
su Palabra y sus enseñanzas...
Cuando miramos la vida
con su mirada y sus preferencias...
Cuando escuchamos su voz
y nos dejamos enseñar por su práctica...
vivimos unidos a Jesús.
|
Cuando vivimos
los valores del Evangelio...
Cuando lo más importante
es la vida de los otros...
Cuando nos animamos a cambiar en algo la realidad que nos rodea...
vivimos unidos a Jesús.
Cuando nos indigna
la miseria y la pobreza...
Cuando nos acercamos
al marginado y excluído...
Cuando la compasión que nace de adentro nos lleva a vivir la fraternidad real...
vivimos unidos a Jesús.
Cuando el camino
se hace díficil...
Cuando aparecen dificultades
pero nos mantenemos fieles...
Cuando vivir como el Señor
nos genera conflicto...
vivimos unidos a Jesús.
Señor de la Vida,
ayúdanos a permanecer unidos a Ti.
Para que tu Espíritu nos conduzca,
nos alimente y nos anime.
Para dar frutos de paz y justicia,
que aporten a la construcción del Reino.
Para ser tus testigos y discípulos,
y transmitir con nuestras vidas
la Buena Noticia del Evangelio.
Marcelo
A. Murúa
|