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Para
reflexionar sobre el discipulado
Renunciar a todo para seguir a Jesús
por Marcelo
A. Murúa
" Caminaba con Jesús un gran gentío. Se volvió hacia ellos y les dijo: «Si alguno quiere venir a mí y no se desprende de su padre y madre, de su mujer e hijos, de sus hermanos y hermanas, e incluso de su propia persona, no puede ser discípulo mío. El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío.
Cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse y hacer las cuentas, para ver si tiene para terminarla? Porque si pone los cimientos y después no puede acabar la obra, todos los que lo vean se burlarán de él, diciendo: ¡Ese hombre comenzó a edificar y no fue capaz de terminar!
Y cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no se sienta antes para pensarlo bien? ¿Podría con sus diez mil hombres hacer frente al otro que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, envía mensajeros mientras el otro está aún lejos para llegar a un arreglo. Esto vale para ustedes: el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío.» "
Lc. 14, 25-33
Pistas para
la reflexión
- El texto evangélico nos habla de las condiciones para el seguimiento de Jesús. Las palabras de Jesús son exigentes e invitan a un despojo radical para seguir sus pasos.
- Jesús pide que el centro de la vida esté en el Reino, la voluntad del Padre. Por eso habla de desprenderse de los lazos familiares e incluso de la misma persona. No quiere indicarnos que no tengamos en cuenta a la familia, sino mostrar que por encima de todo debe estar Dios.
- El llamado a cargar la cruz es repetido en las enseñanzas de Jesús. Para ser su discípulo hay que seguir sus pasos. Jesús es el primero en cargar la cruz, que significa asumir las consecuencias de tomarse en serio la voluntad de Dios. El trabajar por el Reino implica desafíos y a veces contratiempos. Jesús es claro al señalar que por su Causa «serán maltratados y perseguidos». La cruz es símbolo de las dificultades y despojos que hay que ofrecer para seguir a Jesús.
La última enseñanza, precedida por las dos comparaciones, del hombre que construye y del rey que parte a la guerra, es categórica: «el que no renuncia a lo todo no podrá ser discípulo». Seguir a Jesús debe ser el centro de la vida.
Para compartir
con nuestra comunidad
Preguntas
para partir de la vida
¿Qué cosas nos «atan» en la vida? ¿Cuáles son nuestras prioridades? ¿Qué lugar ocupan las cosas de Dios en ellas?
Preguntas
para profundizar el evangelio
• Compartir qué reacción nos despiertan las palabras de Jesús en este evangelio, ¿nos suenan duras? ¿Por qué?
• ¿Qué significa en tu vida concreta «renunciar a todo»? ¿A qué te pide Dios que renuncies... porque puede estar ocupando su lugar?
Preguntas
para pensar en la oración
Renunciar para seguir a Jesús no es fácil, por eso exige mucha oración, discernimiento y perseverancia. Ofrécele a Dios tu intención y pídele fuerzas para lograrlo, ¿qué puedes vivir como renuncia para seguir a Jesús?
Para orar juntos
Señor,
queremos seguirte con fidelidad.
Ayúdanos a renunciar
a las cosas que nos atan en la vida
y nos impiden caminar en tus pasos.
Ayúdanos a poner
el centro de la vida
en tu voluntad y en tu proyecto.
Ayúdanos a aceptar
las consecuencias de ser fiel
y cargar con nuestra propia cruz.
Señor, así queremos ser discípulos,
fieles en el seguimiento de cada día
austeros en nuestra vida
y dispuestos a compartir
lo que somos y tenemos
con todos los que nos rodean.
- Que así
sea -
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