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Educación Sexual
La familia y los hijos en la etapa puberal
porJosé Luis Castro y Elda Luisa Vieytes
¿Por qué nuestros hijos viven menos niñez y más adolescencia?
¿El reloj biológico se adelantó?
La etapa que va desde los diez a los catorce años aproximadamente, se denomina pubertad. En una época se la denominó «edad del pavo», porque se desconocía, o muchas veces se banalizaba, la repercusión que los cambios producen en los sentimientos, conductas y actitudes de los chicos/as.
Es un tiempo en que los hijos son grandes para ser chicos, pero chicos para ser grandes. No podemos hablar con ellos como adultos, pero tampoco como si fueran niños/as.
Es un tiempo que se diferencia de la niñez y de la adolescencia; es el comienzo de los cambios corporales que pronostican el desarrollo. Es un periodo enmarañado, ya que necesitan mucho tiempo para pensar en lo que sienten, en qué les pasa y qué desean; situación que muy frecuentemente los intranquiliza y angustia.
En los países desarrollados y también en la Argentina, la pubertad aparece cada vez más temprano y los 12 años estimados para la aparición de la menstruación, en las últimas dos décadas bajaron a los 9/10 años. Las chicas juegan con muñecas pero ya menstrúan, se insinúan sus formas de mujer. En los varones hay cambios similares pero menos evidentes.
Una pluralidad de causas es responsable de este anticipo de la pubertad: la alimentación, el clima, la contaminación ambiental, la evolución de la especie humana, la sobre estimulación a través de la TV/ Internet. Los padres debemos estar preparados para que la precocidad no nos tome de sorpresa. El nudo del problema es: ¿cuál es la edad de la nena, la que muestra su cuerpo o la cronológica?
La madurez psicológica afectiva y social, está acorde con su edad cronológica, y no con el desarrollo físico que presenta. Esto nos obliga a seguir manteniendo el candor y la pureza de la niñez.
Una tarea importante de los padres es acompañarlos, ofreciendo ejemplos y reflexiones que les permita ir elaborando su identidad sexual con libertad, responsabilidad y respeto. No nos debe asustar el desprendimiento progresivo. Es importante ayudarlos a encausar sus intereses, aunque sean contrarios a los nues-tros. Toda respuesta debe tener un marco afectivo valorativo que permita desarrollar su mundo afectivo y talentos emocionales.
Estar atentos al inicio de los cambios, para hablar de ellos en forma clara, con antelación, naturalmente, sin prejuicios, desmitificando miedos y tabúes culturales.
Así, ayudaremos a descubrir y valorar la im-portancia y trascendencia que estos cambios tienen y tendrán en su vida de relación. Esto produce una gran descompresión en esta etapa de espera y búsqueda de algo que se vislumbra, pero que tarda tanto en llegar.
Ahora bien, ¿cuáles son estos cambios?
En el caso de las chicas, es posible asociar el inicio de la pubertad con la primera mens-truación (menarca) que está precedida en uno y medio a dos años por la telarca (aparición del botón mamario en uno o ambos pechos).
El vello va cubriendo paulatinamente el pubis hasta formar un triángulo característico, (aparece uno o dos años antes de la menarca).
Aparición de una secreción blanquecina por la vagina que mancha la ropa interior (aparece seis meses antes de la menarca). Aumento de la talla, cambio de voz, ensanchamiento de las caderas, aumento del tamaño de las mamas.
Todos estos cambios producen en las niñas una gran confusión, desaparece la tranquilidad, todo entra en crisis. Algunas púberes se vuelven introvertidas, porque necesitan elaborar y aceptar su nueva imagen, otras por el contrario están felices con poseer «el cuerpo que hay que tener».
Surge el enamoramiento, el interés por el otro sexo, las amistades entrañables, la copia de estilos propuestos por la TV o Internet con los que se identifican e idealizan. Entran en relación conflictiva con la figura de sus padres. Son celosas de sus relaciones. Les atrae conocer sobre el nacimiento, la maternidad, el acto sexual, y especialmente el tema de la menstruación. Las niñas deben saber que los ciclos menstruales son la preparación del organismo que posibilita la capacidad reproductiva.
Mujeres y varones de esta edad, son muy sensibles a las humillaciones; la burla de sus errores o hábitos les produce un gran dolor, ya que están desarrollando un sentimiento de orgullo por si mismo. Tienen poca tolerancia a la injusticia. Pueden reaccionar con ataques de furia o crisis de desesperación.
¿Qué cambios tienen los varones púberes?
Aumento del tamaño del escroto. Aparición del vello en las piernas. Desarrollo de los testículos y pene. Cambio de la voz. Aumento de la capacidad física que los hace más emprendedores y arriesgados, aunque la modificación del esquema corporal «el gran estirón», los vuelve más torpes. Aparición de los sueños húmedos o eyaculaciones espontáneas nocturnas, signo del inicio de su capacidad reproductiva (aproximadamente 12/13 años).
Los varones, en grupo, indagan en lo sexual impregnados de cierta picardía o de vergüenza; en este clima surgen los juegos sexuales entre niños del mismo sexo: tomarse la medida del pene, tocarle la cola al otro. Generalmente se vuelven introvertidos, descuidados, tienden al aislamiento. La masturbación como descubrimiento y obtención de placer, tanto en varones como en mujeres
La importancia de esta etapa radica en que nuestros hijos, están transitando el camino hacia la aceptación y consolidación de la identidad sexual, para ser varones y mujeres íntegros en el ejercicio de su sexualidad.
La etapa puberal es un campo fértil, ideal para sembrar y cosechar.
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