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Ayudando
a crecer
Hablemos de valores
por Joaquín Rocha
«La vida humana necesita el valor, como las plantas necesitan la luz solar. Las plantas se abren de par en par y se vuelven hacia el sol y, cuando éste se oculta, se encierran en si mismas. Si nos apartamos de los valores, quedamos recluidos en nuestro yo y nos empobrecemos, porque por naturaleza somos seres de encuentro: vivimos como personas, nos desarrollamos y maduramos como tales creando toda serie de encuentros. Los valores nos ofrecen posibilidades para crear esa forma de unidad que llamamos encuentro, en sentido riguroso». (El libro de los valores - Alfonso López Quintás).
Los valores siempre han sido captados como un bien, ya que se los identifica con lo bueno, con lo perfecto o con lo valioso. Al buscar conceptualizarlos nos encontraríamos que lo debemos hacer desde dos puntos de vista: el filosófico moral y el psicológico social. Para el primero, valor, es todo aquello que hace que algo merezca ser apreciado, deseado y buscado; en cambio para lo psicológico, los valores, son ideas que una persona tiene de si misma, de los demás y del mundo que le determinan una manera de actuar.
Los valores valen por sí mismos, se les conozca o no. Van más allá de las personas, es decir, trascienden, por lo que son y no por lo que se opine de ellos.
Poseen ciertas características que debemos tener en cuenta:
Independientes e inmutables: son lo que son y no cambian
Absolutos: no están condicionados o atados a ningún hecho social, histórico, biológico o individual.
Inagotables: persisten a través del tiempo y valen por si mismos
Objetivos y verdaderos: los valores se dan en las personas o en las cosas, independientemente que se les conozca o no.
Las valores tienen que ser descubiertos por el hombre y sólo así es como puede hacerlos parte de su personalidad.
Debemos también tener en cuenta que frente a los valores hay una apreciación subjetiva, es decir, depende de las personas que los juzgan. Por esta razón, muchas veces creemos que los valores cambian, cuando en realidad lo que sucede es que las personas somos quienes damos mayor o menor importancia a un determinado valor. Es interesante saber entonces, para aquellos que estamos frente a grupos, cuales son los valores a los cuales se les da más importancia.
Presento una dinámica que hace un tiempo me compartió María Inés Casalá y que me ha sido de gran utilidad.
Remate de valores
Esta dinámica es de sencillo uso.
• Se entrega a cada uno de los participantes una lista de, por lo menos, veinte valores.
• Cada uno señala los cinco que considera más importantes según la consigna que se de (por ejemplo: valores necesarios para ser un buen cristiano, un buen líder, un buen catequista, etc).
• Una vez elegidos se anotan en una pizarra. Los participantes se agrupan en equipos (no mas de ocho integrantes) y reciben, virtualmente, cien pesos cada uno.
• A partir de aquí, el animador, dirige un remate donde cada grupo comprará, con su dinero, el valor creen que necesitan. El pago por el valor adquirido se descuenta del dinero dado.
• Finalizado el remate se realiza un plenario donde se pone de manifiesto a qué valores le dieron más importancia y por qué.
Nota: recuerdo un colegio donde realicé esta dinámica con padres, con la consigna: que valores son importantes para la educación. Literalmente, se pelearon por conseguir el valor conocimiento y dejaron sin comprar la alegría.
Esto marcó, a las claras, como deseaba que sus hijos fueran educados.
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