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Historia
de la Iglesia
El judaísmo en tiempos de Jesús
por Clara
Freitag
Marcos habla del... «tiempo [que] se ha cumplido y el Reino de Dios [que está] cerca»... 1,14 ss.); Pablo en la carta a los Gálatas dice que «al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo nacido de mujer, nacido bajo la ley… para que recibiéramos la filiación adoptiva» (4,45); en Hebreos 1, 2-3, leemos «en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo… a quien instituyó heredero de todo» (el tema se puede profundizar en la Biblia de Jerusalén, Marcos 1,15 y comentario).
Estos textos neotestamentarios hablan del Mesías prometido que también era deseado y esperado vivamente por el Pueblo Judío; y de éste, queremos ver brevemente la situación político-religiosa cuando Jesús vino al mundo.
En esos momentos el pueblo Hebreo estaba dominado por el Imperio Romano: la parte sur y este, que se conocen con el nombre de Palestina y Transjordania, respectivamente; el norte, como Fenicia y Siria. Palestina, comprendía las regiones de Galilea, Samaría, Judea con capital Jerusalén e Idumea; Transjordania, abarcaba Perea, Iturea, Traconítide, Gaunanítide, Berea y Auranítide: medio siglo y en permanente situación de tensión entre las autoridades que sometían y el pueblo sometido.
La situación se hacía tanto más odiosa, porque encarnaba en quien había herido de la manera más profunda los sentimientos nacionales y religiosos del pueblo judío.
Ese hombre, que pasó a la historia como Herodes el Grande (año 73-4 aC), comenzó a reinar el año 37; desde el 43, además, fue tetrarca, cuando sustituyó a su padre Antípatro. Ejerció el poder con gran autoridad, destacándose con la matanza de los santos inocentes (Mt 2, 16-17). Este Gran Herodes, siendo amigo del César, había logrado que el Senado Romano le hiciera rey de Palestina y Transjordania, a cambio de defender los intereses romanos en Asia Menor, donde un pueblo nómade de origen escita, conocido como Parto, amenazaba avanzar y apoderarse de la región. Había que conquistar por las armas el territorio adjudicado.
Los judíos estaban bajo los Asmoneos, como se designaba a la dinastía Macabea, desde el año 134, que habían acumulado en una sola persona los cargos de Sumo Sacerdote y de Monarca.
Desde que Herodes pisó suelo palestino, fue odiado por el pueblo, que le presentó fuerte resistencia a las órdenes del príncipe Asmoneo Antígono.
Pero con la ayuda de Roma se logró la conquista de Jerusalén en el año 37 a.C. y exterminada la dinastía Asmonea, que cien años antes había defendido la libertad religiosa del judaísmo bajo Judas Macabeo y sus hermanos, en una lucha heroica contra la soberanía Siria.
Antes de su muerte, Herodes testó a favor de los tres hijos menores: Judea, Samaría e Idumea pasaron a manos de Arquelao (4 aC - 6 dC), juntamente con la dignidad real. Al no ofrecer garantías en cuanto al orden y la seguridad para el Imperio, lo que suscitaba, además, la protesta de los súbditos, el Emperador César Augusto lo depuso y desterró a Vienne (Galias). Galilea y Perea fue confiada a Herodes Antipas (4 aC - 39 dC), que «unido a Herodías, esposa de su hermanastro Herodes Filipo, residió en Tiberíades» (Mt 14, 3-12; Mc 6, 16-29; Lc 3,19-20). Fue depuesto por Calígula y desterrado a Lyon. Su territorio fue incorporado a la provincia de Siria (39-41).
La Transjordania estuvo gobernada por Filipo (4 aC - 34 dC). A su muerte, el territorio quedó anexado a la provincia de Siria.
Bajo Agripa I (41-44), educado en Roma, encarcelado por Tiberio, pero amigo de Cayo Calígula, fue adquiriendo la tetrarquía de Filipo (año 37); la de Antipas (año 40) y por fin la etnarquía de Arquelao (año 41). El disoluto Agripa ahora se convierte en celoso practicante del judaísmo. Lucas lo presenta como perseguidor de la Iglesia: hizo ejecutar a Santiago el Mayor y encarceló a Pedro por Pascua (He 12, 1-23).
A su muerte, todo el antiguo reino de Herodes el Grande, heredado por su nieto Agripa, pasó a ser provincia romana procuratorial (44-46).
Siete procuradores la gobernaron: Antonio Félix (años 52-60) que conversaba frecuentemente con Pablo (He 23, 23-24, 27), fue depuesto por Nerón. Porcio Festo (años 60-62) hombre recto, reabrió el proceso de Pablo, pero Pablo apeló a Nerón (He 24, 27; 26, 32).
La guerra judaica (años 66-70 dC) puso fin a la nación judía; y Palestina fue convertida en provincia imperial gobernada por un legado (cfr. R. García, La Iglesia Pueblo del Espíritu, pp. 80-84). ¿Mantuvo el pueblo judío su fe y su vida religiosa en medio de los avatares políticos? Lo veremos en el próximo capítulo.
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