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Catequesis de
niños
Celebrando la
Pascua
por María
Inés Casalá
Mensaje de la
celebración:
Jesús
está entre nosotros
Preparar antes
de la celebración:
Con la familia:
Enviamos una
carta con el modelo de tarjeta que figura
en esta página. Las medidas son de
4 cm x 10 cm aproximadamente. Cada familia
pinta la vela, escribe una frase con un
deseo para otra familia y, en la parte de
atrás, pega un imán (de los
que se reparten para publicidad). Se hace
una tarjeta porcada niño. Si una
familia tiene dos hijos, hará dos
tarjetas. Las tarjetas deben ser entregadas
en la escuela unos días antes de
la celebración para que el catequista
verifique que estén todas y complete
las que faltan así todos tienen una
en la celebración.
Con los chicos:
El objetivo de
este encuentro con los niños, es
introducir la idea de que la luz nos recuerda
a Jesús. Llevamos a la sala fotos
de paisajes, gente conversando, autos, juguetes,
familia, alguien leyendo o libros... Pegamos
las imágenes en el pizarrón
y preguntamos cuál es la que más
les gusta. Después, decimos cuál
nos gusta a nosotros y que tenemos un amigo
que le gustaba estar con las personas, hablarles,
pasear, estar con la familia, hablar del
amor que tenemos que sentir unos por otros...
¿Saben quién
es? Jesús. Como a Jesús no
lo podemos ver ni tocar porque está
con su padre Dios, encenderemos una velita
que, si cerramos los ojos y hacemos silencio,
nos permitirá sentirlo en el corazón.
Contamos que,
en unos días, haremos una celebración
para recordar que, aunque no lo veamos,
Jesús está vivo entre nosotros.
En salas de niños
más grandes, conversamos, en otro
encuentro, acerca de los últimos
días de Jesús, de su muerte
y de su resurrección.
Recordemos que,
si la celebración es en una capilla
es importante que los chicos la visiten
para familiarizarse, especialmente, si no
la conocen.
Durante la celebración:
Sobre el altar
estarán las tarjetas. Si participa
más de una sala, es conveniente preparar
una bolsita de papel celofán con
las tarjetas correspondientes para cada
una así la maestra las entregará
o pondrá en el cuaderno de comunicaciones.
También
debe haber en algún lugar un cofre
como si fuera un tesoro. Dentro de él,
una Biblia grande.
La celebración
comienza con un canto y se pregunta por
qué estamos reunidos.
Mientras cantamos
otra canción aparece un docente disfrazado
de chico) con cara de enojado, protestando
y caminando como si pateara todo lo que
encuentra.
Guía:
¿Qué te pasa? ¿Por qué
estás así?
Vení,
¿cómo te llamás?
Tito: Tito y
estoy así porque todo me sale
mal. Me fui a bañar por la mañana
y el agua salió fría. Estaba
aburrido y no tenía con quién
jugar... (Mientras habla, patea sin querer
el cofre y se agarra el pie. Después
ve que es un tesoro y se alegra). ¡Qué
bueno! ¿Qué será este
tesoro? (Se puede comenzar un diálogo
con los chicos para ver qué habrá
ahí adentro. Lo abre). ¡Un libro!
¿Este es un tesoro? ¡Qué
extraño! (Se sienta en una silla
y comienza a leer) Dejen que los niños
vengan a mí.
Guía:
Sí, eso lo dijo Jesús y, a
él, le gustaban
mucho los chicos.
Tito: ¿Aunque
lloremos, y hagamos caprichos?
Guía:
Sí, los niños eran sus preferidos.
Tito: ¡Qué
bueno! ¡Qué gran persona parece
Jesús! Voy a leer algo más:
Cuando haya dos o tres reunidos en mi nombre
yo estaré en medio de ustedes! (Tito
cuenta). Somos mucho más que dos
o tres (Pregunta a los chicos y a los padres).
¿Ustedes vinieron por Jesús?
Entonces él está aquí.
¿Dónde está? (Comienza
a buscarlo).
Guía:
Tito, no lo busques porque no lo
vas a ver. No
lo podemos ver con los ojos porque Jesús
murió, resucitó, volvió
a vivir y ahora está con su Padre
Dios. ¿Ves esa vela grande? Se llama
cirio y nos recuerda que Jesús está
entre nosotros. Sentate y hacé como
los chicos (el guía se dirige a los
asistentes). Hacemos silencio, cerramos
los ojos y pensamos en las personas que
queremos y nos quieren. Le pedimos a Jesús
que las proteja y las cuide.
Tito: Buenísimo,
me encantó. Me siento,
hago silencio, pienso en él, y puedo
sentir que me cuida y proteje. Voy contárselo
a mi familia y a mis amigos y a mostrarles
este tesoro que encontré.
¡Chau! ¡Gracias
por todo!
Una vez que se
fue Tito, el guía invita a rezar
un Padrenuestro, la oración que Jesús
nos enseñó.
Luego el sacerdote
nos bendice y entrega a cada sala participante
las tarjetas con las velas para que estén
en cada casa (con el imán se pueden
pegar en la heladera) y nos recuerden que
Jesús también está
en nuestros hogares y siempre podemos contar
con él.
Después
de la celebración:
En cada encuentro
de catequesis, encendemos una velita para
recordar que Jesús está entre
nosotros.
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