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Para
que reflexionemos los catequistas
Encuentro Arquidiocesano
de Buenos Aires - 9 de marzo de 2002
por María
Inés Casalá
Durante todo
el día participamos de
charlas, reflexiones, celebraciones, encuentros
con otros catequistas, y talleres. Es imposible
escribir en pocas líneas todo lo
que vivimos, pero queremos rescatar algunas
ideas para que no se pierdan y las aprovechemos
en nuestra tarea pastoral.
La charla del
P. Gerardo Söding nos permitió
realizar algunas reflexiones.
Rescatamos la
importancia de la mirada, una mirada que
debe ser, en primer lugar, hacia adentro
para encontrar en cada uno todo lo bueno
que Dios colocó en nuestro corazón,
encontrarnos con la bondad de la creación
y el drama de la libertad del hombre. En
lo profundo de nuestro corazón encontramos
lo que nos hace ser imagen y semejanza de
Dios. En esta mirada hacia nuestro interior,
Dios se revela. En la oración el
corazón de Dios habla al corazón
del hombre, y Dios nos muestra su intimidad.
Esta reflexión
nos invita a todos los catequistas a profundizar
nuestra identidad, a redescubrir qué
queremos, qué somos, a reafirmar
nuestra identidad y vocación de catequistas,
a ponernos en las manos de Dios y renovar
nuestra esperanza en él.
Dios se revela
en primer lugar en la creación. Dios
creador que nos ama y transforma lo que
somos. ¿Qué hacemos en la situación
de crisis que estamos viviendo? ¿Destruimos
todo para construir algo totalmente nuevo?
No. Dios nos reniega de su creación.
Debemos asumir
lo que existe, amarlo, tener paciencia,
trabajar en su transformación. A
semejanza de Dios, amasar, moldear, purificar,
transformar la realidad.
Dios se revela
también en la Alianza: Dios da y
el hombre responde.
¿Cuál
es la novedad del Nuevo testamento? La novedad
es que Dios mismo se da en persona. Israel
conocía a Dios por su obra, la Iglesia
en persona.
¡Qué
importante es esto para nuestra catequesis!
Tenemos que llevar a los catequizandos al
encuentro con la persona de Jesús
que habló y sigue hablando porque
sus palabras son definitivas. Jesús
nos sigue llamando a anunciar su palabra.
Jesús nos enseñó un
criterio de valoración que se rige
por el amor de Dios, nos pide que seamos
capaces de ver las cosas, de valorar la
vida con los ojos de Dios.
Jesús
tomó todo lo bueno, estuviera donde
estuviera, porque en todo lo profundamente
humano se encuentra algo bueno.
En la pasión,
Jesús está solo, pobre, y
confiado, y se nos revela como el Hijo de
Dios. Jesús resucitado, es la plenitud
de la revelación. El mal no es vencido
por el tener, por el saber, o por el poder,
el mal es vencido por el amor.
Miremos el misterio
de la muerte y resurrección de Jesús
con los ojos de la fe, como hijos confiados
en su padre, para poder transmitir lo que
realmente creemos, lo que nos transforma
la vida, y lo que hemos hecho carne, porque
nadie puede dar de aquello que no tiene.
Durante el E.A.C.
los miembros de la Vicaría Centro
pudimos escuchar a Mons. Gentico que nos
señaló algunas preocupaciones
y actitudes que debe tener el catequista.
En primer lugar
habló de la situación del
país, y cómo la frase "no
sólo de pan vive el hombre", se había
hecho carne en la Argentina. Éste
es un país al cual no le falta la
comida, pero la gente pasa hambre, porque
lo que tenemos es un serio problema moral.
Monseñor
se preguntaba cómo habíamos
llegado hasta acá. La mayoría
de los dirigentes son católicos,
¿cómo hemos evangelizado?, se
preguntó. Debemos volver a ser nación.
Nos invitó
también a reflexionar acerca de la
carta de Juan Pablo II, Novo Milennio Ineunte:
"Echen las redes y naveguen mar adentro".
Comiencen a navegar con la confianza puesta
en Dios. En esa carta el papa nos llama
a descubrir en el rostro de cada hombre
el rostro de Jesús, a mirar las nuevas
pobrezas, y a una nueva imaginación
de la caridad, que no se quede sólo
en el dar, sino en encontrar en el otro
a un hermano.
Monseñor
también señaló alguna
de las actitudes que se deben tener en cuenta
como catequistas:
- Madurez humana.
- Experiencia
personal de encuentro con Dios y especialmente
con Jesús vivo, resucitado.
- Importancia
de la oración para encontrarnos
con Jesús.
- Tener una
pedagogía de la cordialidad, del
afecto. Muchas veces recibimos chicos
que parecen "restos de naufragios afectivos",
y debemos acompañarlos desde el
amor.
- Releer Puebla,
número 200, para descubrir la alianza
que Dios hizo con el pueblo Latinoamericano.
"América Latina que desde los orígenes
de la Evangelización selló
esta Alianza con el Señor, tiene
que renovarla ahora y vivirla con la gracia
del Espíritu, con todas sus exigencias
de amor, de entrega y de justicia.
Como decía
el lema del EAC 2002, seamos eco de la voz
del Señor, para que su palabra de
esperanza, liberación, paz y justicia,
llegue a todos los hombres y se haga carne
en nuestra querida América Latina.
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