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El jardinero y el ángel
de Féliz
Núñez Uribe, del libro Dios
es humor, ed. Atenas
por María
Inés Casalá
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Érase
una vez un santo que había
tenido una vida larga y feliz. Un
día bajó a verlo un
ángel del Señor, el
cual le encontró en la cocina
del monasterio fregando ollas y sartenes.
-Dios me ha enviado -le dijo-. Ha
llegado la hora de llevarte a la vida
eterna.
Y
repuso el buen hombre:
-Agradezco al Todopoderoso su bondad,
pero, como podrás ver, no puedo
dejar todos estos platos sucios. No
quiero parecer desagradecido, pero,
¿no sería posible retrasar
mi viaje al otro mundo hasta que acabe
esta tarea?
El ángel le contempló
con mirada bondadosa.
-Veremos qué se puede hacer
-le dijo. Y desapareció.
El santo siguió atendiendo
sus muchos quehaceres.
Un
día, mientras escarbaba en
el jardín, nuevamente se le
apareció el mensajero de Dios.
El virtuoso varón indicó
con la azada los surcos sombrados.
-Mira cuánta hierba tengo que
quitar -dijo-. ¿No crees que
deberíamos aplazar todavía
el viaje a la eternidad?
Y sonriendo nuevamente, el ángel
desapareció.
El santo siguió trabajando
con la azada, y luego pintó
el granero. Y entre una y otra tarea
el tiempo se fue pasando, hasta que
un día el incansable monje
se hallaba en el hospital atendiendo
a los enfermos.
Acababa
de llevar agua para que bebiera un
paciente con fiebre, cuando, al levantar
la vista, vio nuevamente al ángel
del Señor.
Esta
vez el santo se limitó a abrir
los brazos con un gesto de resignación.
Con la mirada indicó al ángel
la sala donde tanta gente sufría.
Y sin decir una palabra, el ángel
se esfumó.
Aquella noche, al volver a la celda
de su monasterio, el buen hombre se
sintió viejo y cansado, y exclamó:
-Señor,
si quieres mandarme a tu mensajero
ahora, estoy dispuesto a recibirlo
ya.
Apenas había dicho eso, cuando
el ángel se le apareció
de nuevo.
-Si deseas llevarme -declaró
el santo- estoy listo ya para establecer
mi morada en el cielo.
Y mirando al santo con sabia mirada,
el ángel le contestó.
-¿Establecer tu morada en el
cielo? ¿Y dónde crees
que has estado hasta ahora?
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Para trabajar
el cuento
El tema que se
puede trabajar a partir de este pequeño
relato es la vida eterna y el sentido de
la vida. Durante los años que estamos
en la tierra, vamos construyendo el cielo.
Se puede relacionar el cuento con el texto
del evangelio en el cual el dueño
del campo le entrega a cada trabajador un
denario, (Mateo 20, 1 - 16)sin tener en
cuenta la cantidad de horas trabajadas,
o con la segunda parte de la parábola
del padre misericordioso en la cual el hijo
mayor protesta porque el padre da una fiesta
a su hijo(Lucas 15, 11- 32).
De ambos relatos
se puede extraer la conclusión de
que permanecer junto a Dios ya es parte
del premio, es decir parte del cielo.
Contamos o leemos
el cuento.
- ¿Cómo
reacciona el monje cuándo ve al
ángel?
- ¿Por
qué el ángel le dice que
él ya estaba en el cielo?
- ¿Cómo
se imaginan el cielo?
- En qué
nos puede ayudar para nuestra vida cotidiana
este relato.
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