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Todo hombre es mi hermano

por María Inés Casalá

 

Somos todos hijos de Dios

Es lunes por la mañana, y en la radio se dedican a hacer un resúmen de lo que ocurrió el fin de semana. Es terrible escuchar todo lo que ocurrió en nuestro querido país durante dos días, todo al mismo tiempo. Robo en un supermercado con toma de rehenes, secuestro, encapuchados en la televisión que cuentan qué bueno y productivo que es realizar todo tipo de robos para lograr su objetivo que es juntar dinero para irse del país... Seguramente, el comentarista de la radio, al escuchar todo esto en apenas dos minutos, se siente profundamente conmovido, y entonces, se atreve a hacer una comparación, que esa de desear, no haya pensado demasiado. Comparó a un jóven de 14 años, que participó del robo del supermercado, con un perro rabioso.

Vayamos por partes para analizar este hecho:

  • ¿Es válido comparar una persona con un animal?

Sin desmerecer a los animales, que son parte maravillosa de la creación de Dios y que nos permiten alabarlo, no podemos dejar de aceptar, que el hombre tiene una dignidad diferente. Los que creemos en Dios, creemos que fuimos hechos a su imagen y semejanza. Por lo tanto, si comparamos actitudes humanas con las del animal, debemos ser concientes que estamos comparando dos realidades totalmente diferentes. El hombre dispone de libertad, y vive en sociedad. No vivimos aislados, nos necesitamos unos a otros para desarrollarnos, para adquirir el lenguaje, para subsistir, y por lo tanto somos responsables unos de otros. Lo que le ocurre a otro ser humano no me puede ser indiferente. Somos responsables unos de otros. Dios nos regaló la creación para que la cuidemos, y todos nos conmovemos por los pingüinos empetrolados, pero qué ocurre cuando vemos a los que viven en casas de chapas, acinados, sin agua, baños, luz... ¿Alguien puede decir que el viejito que vive en Bariloche en una "casa" de 2 m. por 1,50 m. con piso de tierra y techo de plástico sobre tirantes de madera eligió o le gusta vivir así? ¿Alguien en su sano juicio puede querer que sus hijos crezcan mal alimentados y que esto les quite posibilidades de estudiar y desarrollarse según todas sus capacidades? Nadie elige libremente esas condiciones de vida. Y, cuando digo libremente, estoy suponiendo que esa persona dispuso de todas las condiciones necesarias para elegir.

  • El perro rabioso no es fruto de las actitudes de otros perros, ni es consecuencia de sus acciones.

El aumento de la violencia está de la mano con la falta de trabajo, con la desnutrición y la falta de futuro. Un docente de un barrio pobre, en donde la mayoría de los chicos no van a la escuela, me contó que al preguntarle a un jóven cómo se veía dentro de cinco años, le contestó que se veía muerto. "¿Cómo muerto? ¿Por alguna enfermedad?". "No, muerto, más o menos como ahora", respondió el joven. Sin futuro, sin presente, sin nada que perder y sin la posibilidad de ganar nada. No estoy justificando la violencia, quiero no olvidarme de lo que dice el Evangelio y al mismo tiempo, comprender lo que ocurre y descubrir qué puedo hacer desde el lugar que ocupo en la sociedad.

No puedo dar una solución a este problema. No me corresponde. Y, no digo esto para lavarme las manos. Creo que cada uno debe realizar lo que está capacitado a hacer. No quiero repetir lo que critico, cuando oigo a algunas personas que no saben nada de educación o no estuvieron nunca al frente de un curso pontificar acerca de lo que se debe hacer en la escuela. Opinar, podemos hacerlo, conversar, consultar, escuchar cuando no sabemos algo, pero no hablar como si supiéramos de todo.

Pero, hay algo que sí podemos hacer como padres y como educadores cristianos. ¿Creemos o no que todo hombre es nuestro hermano? ¿Creemos o no que todos somos hijos de Dios? Miremos a los otros a los ojos y descubramos en él otro como yo y enseñémoselo a nuestros hijos o alumnos. Mi hijo de catorce años, la misma edad del chico que robó el supermercado con rehenes, me decía el otro día mientras caminábamos por la calle. "¿Te diste cuenta que todas las otras personas son como vos? Cada una de ellas tiene padres, pensamientos, quiere, sufre..." Él había tomado en ese momento real conciencia de que el otro era como él. No estoy diciendo que antes no lo supiera, pero hasta ese momento era sólo un conocimiento más. Ahora se había convertido en una certeza en él. Lo había experimentado por sí mismo, y era algo que ya no se olvidaría nunca. ¿Cómo adquiere una persona este sentimiento? ¿Todos lo tienen? Parecería ser que los que matan por matar, si es que existen muchas de estas personas, o los que roban, o los que son capaces de comparar un perro rabioso con un chico de catarce años, no han tomado real conciencia de que el otro es otro como ellos.

Que quede claro. No digo que se deba dejar suelto al que realiza un delito, digo que hay que investigar seriamente las causas. Los que saben, deben darnos una respuesta. ¿Quién nos puede recetar un remedio? Un médico. ¿Qué hacemos cuando la enfermedad es compleja? Realizamos una junta médica y entre todos los especialista se ponen de acuerdo en las causas de la enfermedad y buscan caminos posibles de curación. ¿Qué hacen los familiares? Preguntan, acompañan al paciente, explican cómo comenzó la enfermedad, y cumplen con lo que les mandan los médicos. Generalmente, lo que se vé, no es la verdadera enfermedad. La fiebre es la manifestación de que algo anda mal. Alguna bacteria o virus entró en nuestro organismo y nos enfermó. Mientras tenemos fiebre, estamos vivos y podemos buscar el remedio. Y el remedio, no son los antipieréticos, éstos sólo bajan la fiebre, pero la enfermedad sigue.

  • Al perro rabioso, se lo mata.

¿Vamos a matar a todos los niños que cometen crímenes? No puedo dejar de pensar en la frase del joven que dijo que ya estaba casi muerto. Quizás, ya los hemos matado porque nos olvidamos que somos todos hermanos, somos todos hijos de Dios, y la creación, con todo lo que nos brinda, es también para ellos.

Podemos resolver con nuetros hijos el "rompecocos" y conversar con ellos acerca de lo que significa la frase que obtuvimos.

 

ROMPECOCOS

 

 

 

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