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Al encuentro de Moisés

por María Inés Casalá


El objetivo de este encuentro es presentar a Moisés como alguien que tiene algo para decirnos hoy. Él escuchó la palabra de Dios y dejó que él actuara en su vida. De esta manera, pudo liberar al pueblo y conducirlo por el desierto. Nosotros vivimos esclavos de muchas cosas y en medio de una realidad en la cual muchos son los que claman al cielo por la situación que están viviendo. Por eso, la historia de Moisés sigue siendo la historia de los hombres de hoy.

Este encuentro es un primer momento de acercamiento a Moisés, no se pretende terminar el tema. La dinámica propuesta necesita más de un encuentro para poder desarrollarse bien. Se puede realizar en una convivencia, y terminar con una celebración.


Para niños de mñas de once años

1.- Armar grupos. A cada grupo se le entrega una Biblia, una cartulina, revistas, diarios, tijera, goma de pegar, marcadores, y una copia de la primera parte del relato.

Primera parte de "Un viaje imaginario"

Una noche Matías escuchó una voz que lo llamaba. Se levantó y fue hasta el cuarto de sus padres, pero éstos estaban profundamente dormidos. Entonces, volvió al suyo pensando que había sido un sueño. Pero, a los pocos minutos, volvió a escuchar la voz que lo llamaba. Esta vez se asustó, se tapó con las sábanas y puso la cabeza debajo de la almohada. Pero, cuánto más se tapaba más fuerte escuchaba la voz. Por fin, harto de esta situación, se sentó en la cama, cruzó los brazos y dijo:

-¿Qué pasa? ¿Quién me está llamando tan insistentenmente? Entonces, en lo profundo de su corazón escuchó la voz de Dios que le decía. (Si querés conocer cómo llamó Dios a otras personas, podés buscar en 1Samuel 3, 1 - 10; Jeremías 1, 4 - 10; Mateo 18 - 22)

-Matías, necesito de vos. Tengo un amigo que me pidió un favor, pero necesito un guía. ¿Te animás a ayudarme?

Y, Matías, sin pensarlo mucho, y para que la voz se callara dijo:

-Está bien, te voy a ayudar.

En ese mismo momento vio una gran luz, y se apareció ante él un hombre de unos cuarenta años, vestido con una túnica. ¡Era igualito a los que había visto en fotos que habitaban el desierto!

-Así que vos vas a ser mi guía, dijo. Esperaba algo mejor, pero está bien, si Dios así lo quiso.

-¿Yo? ¿Guía de usted? No entiendo nada, dijo Matías que seguía sentado en la cama.

-En realidad yo no pertenezco a este tiempo, pero, el Señor me encomendó una misión que yo cumplí (Éxodo 12, 37 - 42), y después, nos hicimos tan amigos que me animé a pedirle un pequeño favor. Quería que me contara qué iba a pasar con mi pueblo en el futuro. Quería ver en que gran nación se habían convertido. Entonces, él me propuso que en vez de contármelo, me iba a conseguir un guía para que me lo mostrara directamente.

-¡Y me eligió a mí! ¿No se habrá equivocado Dios?

-No, Dios no se equivoca porque él conoce tu corazón, y sabe que vos vas a ser el mejor guía que podría tener. ¡Ah!, me llamo Moisés, y ¿vos? (Si querés saber más acerca de Moisés, buscá en Éxodo, capítulos 2 y 3.)

-Yo me llamo Matías. Debe estar cansado de tan largo viaje. Si quiere, puede recostarse en ese sillón. Enseguida le alcanzo unas mantas y unas sábanas.

Matías le acercó a Moisés las cosas, y se volvió a acostar con la esperanza de que todo hubiera sido un sueño. Por la mañana, asomó lentamente los ojos por debajo de las sábanas, y tuvo que reconocer que, por más que se pellizcara, Moisés estaba ahí.

Por suerte estaba de vacaciones en la escuela, y podía dedicarle tiempo a este problema. Se levantó y fue a preparar el desayuno.

-¡Má! Me llevo un vaso de jugo y galletitas a la pieza porque voy a jugar un rato a la compu, gritó desde la cocina a su mamá que estaba arreglando el jardín.

Se sentó en una silla, y mientras miraba a Moisés, pensaba qué hacer. Al poco tiempo Moisés se despertó.

-Buen día, qué hermoso el sol que entra por la ventana.

Matías ya había elaborado un plan. Para que nadie viera a Moisés, le mostraría el mundo a través de la computadora. La encendió y se conectó a Internet.

2.- Cada grupo elabora, en una cartulina, una "ventana de Internet" que muestre la realidad que ellos creen que más le interesaría a Moisés.

3.- Presentación y crítica de los trabajos. Se pegan todas las cartulinas en la pared separadas unas de otras. Todos los integrantes del grupo se levantan y caminan leyendo lo que hizo cada uno. ¿Qué tipo de situaciones predominan?
¿Sería lo que Moisés esperaba ver? ¿Qué sentiría Moisés frente a esas situaciones? (Es importante dejar claro que todo lo que podemos decir son suposiciones, pero este ejercicio tiene como objetivo acercarnos a los personajes sagrados, sentirlos como verdaderos hombres que vivieron una vida similar a la nuestra, con diferente misión, que escucharon y respondieron a la palabra de Dios.)

4.- Se entrega la segunda parte del relato.
Moisés no podía creer lo que veía. Por un lado se sentía fascinado y por el otro aterrorizado. No podía creer lo que estaba viendo. Su pueblo había sufrido muchas persecuciones, y se había desparramado por todo el mundo. En muchas partes los judíos eran odiados y habían sido asesinados sin piedad.

-Algo no me estás mostrando, esto que se ve en esta ventana no debe ser la única realidad, Dios siempre cumple sus promesas, y él prometió que no nos iba a dejar nunca, y este parece un mundo en el cual Dios no existe. Seguramente te olvidaste de mostrarme algo. ¿Por qué no salimos a pasear, a ver a tus padres, tus amigos, a otras personas?

-¿Así vestido? Así no te llevo a ningún lado. Esperá que te voy a buscar un joggin de mi papá y una remera.

-¿Un qué? Bueno, está bien andá que te espero.

Mientras Matías buscaba la ropa, Moisés salió de la habitación y bajó las escaleras y salió al jardín. Ni bien lo vio la mamá de Matías empezó a gritar porque creyó que era un loco. Moisés también se asustó, pero de los gritos de la señora y empezó a correr para otro lado. Al poco tiempo estaba perdido en la ciudad. Todos lo miraban de forma extraña y otros ni siquiera lo miraban y desviaban la mirada como si él tuviera algo extraño. (Buscar en Mateo 9, 10-13, otras situaciones en las cuales se discrimina a las personas.)

Mientras tanto, Matías había regresado a su cuarto y, al no encontrar a Moisés, salió a buscarlo por todas partes. Por fin lo encontró sentado en un banco de la plaza con los ojos y la boca abiertos del asombro.

-La verdad, no entiendo nada de lo que pasa. ¡Todo es tan extraño! Los carros se mueven sin camellos, y hacen un ruido impresionante y largan humo por atrás. La gente corre y te empuja casi me pisan en más de una oportunidad. Y, en vez de parar para ver si me pasaba algo me insultaban y gritaban que era un viejo loco que me metan en un manicomio. ¿Qué es un manicomio?

-Un lugar donde encierran a los que están locos.

-¿Encierran? Que loco se volvió el mundo, ahora si te enfermás te encierran.

-Lo que ocurre es que vos no entendés las leyes que hay ahora.

-¿Ya no sirven más los diez mandamientos?

-Sí, pero ahora tenemos más leyes.

-Ah, ¿y para qué? ¿no les alcanzaba con los diez? Allá en el desierto, cuando parecía que el pueblo se iba a desintegrar, cuando todos se peleaban entre sí, cuando miraban a los pueblos vecinos porque decían que sus dioses eran más poderosos, Dios nos dio los mandamientos, anduvimos bárbaro y el pueblo permaneció unido. (Éxodo 20, 1 - 17)

5.- Después de leer esta segunda parte, se conversa entre los miembros del grupo, mientras alguien toma nota de lo más importante que se dice. Las preguntas no hay que contestarlas una por una, sino que son simplemente una guía. ¿Qué cosas nos hacen esclavos? ¿De qué tenemos que liberarnos? ¿Qué nos perjudica como personas y como grupo? ¿Qué debemos cambiar? ¿Qué necesitamos?

6.- Elaborar una nueva lista de diez mandamientos que Dios daría hoy a nuestro grupo y a nuestra sociedad.

7.- Se ponen en común los mandamientos y se conversa acerca de cuáles son más necesarios.

8.- Oración: Te pedimos Señor que nos ayudes a seguirte en medio de las dificultades o los problemas, y que siempre sintamos tu presencia que nos acompaña y conduce.

 

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