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Servidores de todos,
como Jesús
por
Marcelo A. Murúa
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" Se marcharon
de allí y se desplazaban por
Galilea. Jesús quería
que nadie lo supiera, porque iba enseñando
a sus discípulos. Y les decía:
«El Hijo del Hombre va a ser
entregado en manos de los hombres
y lo harán morir, pero tres
días después de su muerte
resucitará.» De todos
modos los discípulos no entendían
lo que les hablaba, y tenían
miedo de preguntarle qué quería
decir. Llegaron a Cafarnaún,
y una vez en casa, Jesús les
preguntó: «¿De qué
venían discutiendo por el camino?»
Ellos se quedaron callados, pues habían
discutido entre sí sobre quién
era el más importante de todos.
Entonces se sentó, llamó
a los Doce y les dijo: «Si alguno
quiere ser el primero, que se haga
el último y el servidor de
todos.» Después tomó
a un niño, lo puso en medio
de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que recibe a un niño
como éste en mi nombre, me
recibe a mí; y el que me recibe,
no me recibe a mí, sino al
que me ha enviado.» "
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Mc.
9, 30-37
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En el camino
el Señor sigue instruyendo a sus
discípulos. Dentro del evangelio
de Marcos nos encontramos en una sección
que abarca desde Mc. 8, 27 hasta 10, 52.
El contexto de esta sección está
enmarcado en las instrucciones que Jesús
va realizando a sus discípulos, preparándoles
para el final que se aproxima. La sección
se inicia con la confesión de fe
de Pedro. A lo largo de estos capítulos
observamos el proceso de los discípulos,
que empiezan a descubrir el mesianismo de
Jesús pero no alcanzan a comprender
del todo sus enseñanzas (9, 32).
En definitiva, quieren comprender a Jesús
( o sea a Dios) desde sus perspectivas y
puntos de vista... que no siempre corresponden
con lo que Jesús (Dios mismo) va
revelando (la discusión sobre el
más importante, presente en el texto
que analizamos, es un claro ejemplo: 9,
34). Las instrucciones de Jesús en
estos capítulos pesentan dos características
importantes, y nuevas, con relación
a los capítulos anteriores: Jesús
comienza a hablar de su pasión y
muerte (y por lo tanto de lo que debe estar
dispuestos los que quieran seguir sus pasos)
y, segunda característica, las enseñanzas
se dirigen a un grupo reducido de seguidores
(sus discípulos). Tres veces Jesús
anuncia su pasión (8, 30-33; 9, 30-32;
10, 32-34). Cada anuncio es seguido por
una instrucción, dirigida a los discípulos,
relacionada con el seguimiento de Jesús.
Se repite, como telón de fondo, el
tema del camino. Jesús va explicitando
(con sus anuncios y enseñanzas) cuál
es el verdadero camino para seguir sus pasos.
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"Estas enseñanzas
se dirigen a los que siguen a Jesús
o desean seguirle; por consiguiente,
el misterio de la pasión-resurrección
no se enseña únicamente
por sí mismo, como una revelación
de la misión de Jesús,
sino para anunciar a los discípulos
la manera de seguirle. En ese camino
que pasa por la pasión para
conducir a la resurrección,
Jesús no está sólo;
no hay ningún otro camino más
que éste, tanto para los discípulos
como para él. Así, pues
en esta sección es donde Marcos
encierra la mayor parte de sus enseñanzas
sobre la conducta práctica
de los discípulos, sobre las
exigencias existenciales que supone
la fe en Jesús crucificado
y resucitado."
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El
evangelio según san Marcos,
Delorme. Cuaderno Bíblico 14-15,
pág. 75,
Ed. Verbo Divino
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El texto comienza
con una indicación sugestiva: hace
alusión al camino y también
a una cierta reserva de Jesús, quien
no quería que se supiera por donde
andaba. Otras traducciones son más
explícitas con respecto a este andar
en secreto (clandestino) de Jesús.
Por ejmplo:
"Se marcharon de allí y atravesaron
Galilea; no quería que nadie se enterase,
porque iba instruyendo a sus discípulos."
(Biblia para la iniciación cristiana,
Nuevo Testamento, España)
Puede parecernos
extraño hoy, pero es totalmente lógico
en el contexto que se viene desenvolviendo
la práctica de Jesús: un enfrentamiento
creciente con las autoridades religiosas,
que ya se han puesto de acuerdo apra eliminarlo
(Mc. 3, 6). Es lógico entonces protegerse
trasladándose en secreto y con reserva.
En este marco
aprovecha para insistir con el anuncio de
la pasión. Asignándose el
nombre de Hijo del Hombre (figura mesiánica
relacionada con el libro del profeta Daniel),
Jesús prepara a sus discípulos
y les anticipa su martirio y muerte. Pero
también les hace ver el fruto de
este camino: la resurrección y la
vida nueva.
Los discípulos
no entienden nada. Prueba cabal es que por
el camino discuten quien sería el
más importante entre ellos. Siguen
pensando y viviendo con una lógica
del mundo, en la que la figura del Mesías
estaba ligada al poder, y por lo tanto,
discutían cuestiones de primacía
entre ellos (algo similar a los repartos
de cargo actuales, lo que demuestra su concepción
del poder... cualquier parecido con la actualidad
es... para pensarlo).
Para participar
de la vida de Jesús, que se expresa
en su seguimiento como discípulo,
hay que abrir el corazón a una nueva
jerarquía de valores (en la cual
la concepción del poder es clave).
Jesús
se sienta (9, 35) y luego convoca a sus
discípulos. La imagen nos parece
decir que se tomó su tiempo, que
preparó el ambiente para una enseñanza
que no sería fácil asumir.
Con palabras sencillas les dice que para
ser el más importante hay que ser
el más servidor.
Esta es la lógica
del Reino, a contramano de la del mundo.
Para ser más hay que darse más.
Jesús llevó hasta el extremo
este compromiso: dio la vida por todos,
por eso su Nombre es el primero y está
sobre todo nombre, como nos dice la Escritura.
Para seguir a Jesús
hay que hacerse último y servidor
Sigue una enseñanza
que complementa y ejemplifica la instrucción
anterior. Jesús toma un niño
y lo abraza, lo recibe con cariño.
Les muestra a los discípulos, que
lo observan en silencio, cómo hay
que hacerse servidor. El niño es
figura de los pequeños, los marginados,
los pobres y desválidos, los excluídos
de la sociedad, a los que Jesús (a
lo largo de los capítulos anteriores
de Marcos) había estado sirviendo.
El que era el Primero, se hizo último
y servidor, comenzando por los más
pobres (los pequeños del Evangelio).
En el tiempo de Jesús los niños
no eran considerados. Jesús los tiene
cuenta. Es un signo claro que remite a su
práctica: tener en cuenta a los que
la sociedad y los demás no lo hace,
a áquellos que son despreciados,
dejados de lado, considerados como poco
importantes. Esos son los importantes y
preferidos para Dios.
Para seguir a
Jesús hay que hacerse servidor de
los pequeños y excluídos de
la sociedad.
Para rumiar la Palabra
- Releer el
texto.
- Ubicar las
referencias a su pasión que Jesús
hace (ver citas). Reconocer las simillitudes,
observar las enseñanzas que acompañan
a cada anuncio.
- ¿Recuerdas
otros textos donde se haga referencia
a la incapacidad de los discípulos
de comprender las palabras (o práctica)
de Jesús? ¿Cuáles?
Comparálos.
- ¿Qué
significa ser servidor para Jesús?
Busca fundamentar tu respuesta en su práctica
(puedes ayudarte recorriendo los capítulos
anteriores de Marcos y observando qué
hace Jesús, por quiénes,
qué gestos...)
y fecundar la vida
A partir del
texto revisa tu propio corazón y
tu compromiso con su Palabra.
¿Con qué
lógica de poder nos manejamos en
la sociedad, en la Iglesia, en tu comunidad?
¿Qué debemos revisar a la luz
de este texto?
¿En qué
consiste ser servidor, a la manera de Jesús,
en tu vida? Piensa en concreto en tu ambiente,
en tus posiblidades, ¿cómo ser
más fiel al seguirmiento de Jesús?
¿Tienes
dudas o cosas que no comprendes (o que te
causan conflicto interior)? Ofrécelas
al Señor y busca en la oración
su palabra para discernir y comprometerte
en su respuesta.
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