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Encuentro
para el Día del Catequista
Catequistas,
profetas de esperanza (V)
por
Marcelo A. Murúa
Desde el mes de abril
hemos venido compartiendo las reflexiones
de la sección Espiritualidad del
Catequista en torno a la identidad del catequista
como Profeta de Esperanza. A través
de los encuentros y talleres que el Señor
me regala compartir en diferentes diócesis
de nuestro país se viene repitiendo
esta clave para redescubrir nuestra vocación
y misión en los tiempos que vivimos:
ser sembradores y testigos de la esperanza
en medio de nuestras comunidades. Como catequistas
el Dios de la Vida nos convoca a anunciar
el Evangelio del Reino siendo testigos creíbles
de su Amor, y esto en nuestros días
implica ser profetas de esperanza.
Esquema para un encuentro de medio día
de duración
Recepción:
El equipo organizador
recibe a los participantes. A cada persona
se le entrega un sobrecito cerrado, que
dentro tiene una carta. No se debe abrir
el sobre hasta más tarde. También
es conveniente, si el equipo puede prepararlo
repartir en este momento una hoja con canciones
y una tarjeta para escribir el nombre de
cada uno y colocarsela en el pecho (con
un alfiler y sin pincharse, ¡ja, ja!!).
Si el grupo es
conocido directamente se puede comenzar
con la oración. Si se encuentran
catequistas que no se conocen incorporar
como primer paso alguna dinámica
de presentación sencilla para conocer
e integrar al grupo.
Oración de
entrada
- Ubicar a todos
los participantes sentados en círculo
y en el medio del mismo armamos un pequeño
altar que nos acompañará todo
el día. En el altarcito se pueden
colocar algunos signos de nuestra fe: la
Palabra de Dios, una vela, una imagen de
la Virgen. Mientras se arma el altarcito
se canta una canción. Recomendamos
"Coplas de Yaraví" o alguna similar
que hable de ofrecer nuestra vida y ponernos
en las manos de Dios.
- Leer un salmo
para comenzar el día. Uno muy lindo
puede ser el salmo 34, "Vean qué
bueno es el Señor". Leer el salmo
de dos coros (la mitad de los participantes
lee una parte, la otra mitad continúa
y se van alternando hasta terminar el salmo).
Luego se invita a cada persona a elegir
una pequeña frase del salmo para
leer en voz alta a manera de oración
personal. Terminar cantando la canción
"Prueben qué bueno es el Señor"
(que es justamente el salmo 34).
Trabajo grupal
- Armar grupos
de 5 personas y repartir la siguiente guía
de trabajo:
1) Compartir
cómo fue qué Dios nos llamó
a ser catequistas. ¿Cuándo y
cómo escuchamos su llamado?
2) Leer juntos
el texto Mc. 1, 16-20
Rumiando
la Palabra
¿A quiénes llama Jesús?
Caracterizarlos.
¿A qué los invita?
¿Cuál es la actitud de los pescadores?
¿Qué dejan para seguirlo?
Aplicando
a la vida la Palabra
¿A qué nos ha llamado Jesús?
¿Qué renuncias debemos realizar
para seguirlo?
¿Qué alegría encontramos
en este camino de catequistas?
3) Para la puesta
en común
Dividir un afiche en tres columnas y completar
en cada una: A qué nos llama Jesús,
Qué renuncias debemos hacer, Qué
alegría encontramos.
Cada grupo compone
una pequeña canción de dos
estrofas que muestre cuáles son las
alegrías que descubrimos en nuestra
vida de catequistas (pueden usar como base
una canción conocida y cambiarle
la letra).
Puesta en común
- Cada grupo va mostrando
su afiche y expone su trabajo. El animador/a
ayuda a encontrar elementos comunes en los
trabajos. Al final cada grupo canta su canción.
Momento personal
- Se invita a
todos los participantes a abrir la carta
que recibieron. En su interior encontrarán
un texto bíblico y unas preguntas
personales. Proponer que cada uno busque
un lugar donde poder rezar cómodo
durante 20-30 minutos. Si el lugar es abierto
invitar a salir, si es cerrado se puede
poner una música instrumental suave
de fondo que invite a la oración.
La carta comienza
con la frase "Querido/a Catequista" y está
firmada al final con el nombre Jesús.
El equipo organizador
puede pensar en algún mensaje más
personal de Jesús para su grupo de
catequistas, nosotros les proponemos un
texto bíblico para trabajar a nivel
personal.
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"¡Bendito
el que confía en el Señor,
y que en él pone su esperanza!
Se asemeja al árbol plantado
a la orilla del agua,
y que alarga sus raíces hacia
la corriente:
no tiene miedo de que llegue el calor,
su follaje se mantendrá verde;
en año de sequía no
se inquieta,
ni deja de producir sus frutos."
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Jeremías
17, 7-8
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Saborear la Palabra
de Dios releyéndola varias veces,
dejando que te penetre en el corazón.
- ¿Dónde
tienes tu esperanza?
- ¿Cuál
es el agua que fecunda tu vida?
- ¿Qué
miedos, preocupaciones, angustias hay
en tu corazón?
- ¿Cómo
enseña el texto a superarlas, y
aún más, a dar fruto para
los demás?
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"Yo soy la Vid
y ustedes las ramas.
Si alguien permacece en mí,
y yo en él,
produce mucho fruto,
pero sin mí no pueden hacer
nada
ustedes no me escogieron a mí.
Soy yo quien los escogí a ustedes
y los he puesto para que vayan
y produzcan fruto,
y ese fruto permanezca.
y quiero que todo lo que pidan al
Padre en mi Nombre,
él se los de."
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Juan
15, 5. 16
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Escucha a Jesús
que te habla. Dejate mirar a los ojos, encontrá
su rostro y contemplalo. El Señor
te eligió
y quiere que des
frutos de vida para los demás.
Hace tu oración
personal a partir de los textos leídos.
Trabajo grupal
- Armar grupos
de 5 personas y repartir la siguiente
guía de trabajo:
- Compartir
cómo nos fue en el momento de oración
personal.
- ¿Qué
frutos nos pide el Señor que demos
como catequistas en nuestras comunidades?
¿Cómo ser profetas de esperanza?
- Pensar en
actitudes y gestos concretos que podamos
incorporar a nuestra catequesis para dar
los demás razón de nuestra
esperanza. Elegir una actitud, valo o
gesto y preparar una corta dramatización
que muestre cómo vivirla en y desde
la catequesis.
- Escribir
entre todos una oración de 8-10
líneas que comience con la frase
"Queremos ser catequistas, profetas de
la esperanza
"
Compromiso
- Cada grupo muestra
su representación y explica brevemente
su propuesta para ser profetas de esperanza
a través de la catequesis.
Oración final
- Leer el texto
bíblico Is. 55, 10-11 "La Palabra
del Señor fecunda nuestra vida
y orienta nuestra misión de catequistas"
- Compartir
las oraciones que escribió cada
grupo en el último trabajo
- Invitar a
realizar una oración espontánea
agradeciendo por lo compartido y pidiendo
a Dios por las necesidades de cada uno
y de nuestra comunidad.
- Terminar
cantando la canción "Signos de
esperanza"
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