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Señor,
se inicia la Cuaresma
que nos prepara
para el paso liberador de la Pascua.
Aquí estamos, a tu lado,
dispuestos a iniciar el camino
y seguir tus pasos hacia la cruz
que da vida.
Enséñanos
a hacer silencio,
para escuchar al Dios que nos habla
desde el interior de cada uno,
en la vida de la comunidad,
a través de la historia
y las esperanzas de nuestro pueblo.
Ayúdanos a hacer silencio
para aprender a escuchar
como discípulos,
en camino, de tu mano,
animados por tu Espíritu,
descubriendo la voluntad del Padre.
Enséñanos
a orar como tú, Señor.
Llamando Papa a Dios,
confiándonos en sus manos,
buscando sus caminos,
pidiendo con fuerza y coraje
que venga el Reino de Vida,
que llegue la Justicia prometida,
que haya Pan para todos.
Ayúdanos a orar
para conocer lo que Dios quiere,
lo que nos pide,
lo que sueña para nosotros.
Danos tu Espíritu,
Jesús maestro,
para aprender a decir:
¡Abba!, ¡Padre!,
y seguir tu ejemplo
tu práctica.
Enséñanos
a servir a los demás,
con alegría y disposición,
compartiendo lo que somos
y lo que tenemos,
nuestro tiempo y nuestros bienes.
Ayúdanos a vivir
para los otros,
olvidando nuestras necesidades
para trabajar por la de los que nos
rodean,
haciendo de cada día
la oportunidad de vivir
como un buen samaritano,
con las manos abiertas para dar.
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Enséñanos,
Señor,
a aceptar la cruz del seguimiento,
pues no se siguen tus huellas
sin caminar hacia la entrega
y sin vivir la renuncia.
Ayúdanos a tomar tu cruz cada
día,
para morir a nuestros egoísmos,
mezquindades y bajezas,
todos las tenemos
y necesitamos purificarlas.
En Cuaresma
queremos seguir tus pasos
y hacer tu camino.
Abandonarnos en el Dios de la Vida
para que El nos renueve,
y nos haga nuevos en el Espíritu.
Jesús,
hermano y compañero,
vamos tras de tí
en peregrina presencia
y discípulo seguimiento:
desde el silencio,
la oración,
el servicio
y la cruz,
caminamos, Señor,
para aprender a convertirnos.
- Que así sea -
Marcelo
A. Murúa
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