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Cuaresma, tiempo de
búsqueda y encuentro
por
Marcelo A. Murúa
El tiempo litúrgico
de Cuaresma antecede a la Pascua y la prepara.
Es un tiempo rico en simbologías
y tradiciones bíblicas.
El número
cuarenta aparece repetidas veces en la Biblia
y muchas de ellas relacionadas con tiempos
de prueba y preparación del pueblo
o de alguno de los personajes bíblicos
más importantes. Los cuarenta días
de preparación de la Cuaresma recuerdan
en forma inmediata al tiempo de preparación
de Jesús en el desierto, previo al
comienzo de su misión, pero también
podemos reconocer muchos elementos comunes
a otras experiencias de "cuarentena" bíblicas.
Un recorrido por algunas de ellas nos brindará
elementos para la reflexión en este
tiempo tan importante para revisar nuestra
fidelidad al Dios de la Vida.
- Cuarenta
días
duró el diluvio
(Gén. 7, 17)
- Cuatrocientos
años
debería vivir
esclavo el pueblo de Dios en Egipto (Gén.
15, 13)
- Cuarenta
años
peregrinó el
pueblo en el desierto antes de entrar
en la Tierra Prometida
(Dt. 1, 1-3)
- Cuarenta
días
pasó Moisés
en la montaña durante su encuentro
con Dios (Ex. 24, 18)
- Cuarenta días
pasó Elías en el desierto
antes de su encuentro con Dios(1 Re. 19,
8)
- Cuarenta
días
se preparó Jesús
en el desierto antes de comenzar su misión(Mc.
1, 12-13)
La "cuarentena"
como tiempo bíblico está asociado
a la prueba y la renovación. Es el
tiempo en el que Dios actúa para
suscitar el arrepentimiento y la búsqueda
de sus caminos, como vemos en las citas
del diluvio, la referencia a la esclavitud
en Egipto y los años errantes del
pueblo rumbo a la Tierra prometida. Es tiempo
propicio para la revisión de vida
y la búsqueda de la fidelidad. Es
tiempo de crisis en la que Dios parece distante,
lejano y callado.
Pero también
es tiempo de preparación, novedad
y encuentro. Como lo vemos en los tres testimonios
bíblicos de Moisés, Elías
y Jesús. Es tiempo de fortalecimiento
interior, discernimiento afanoso de la voluntad
de Dios, acrisolamiento para llevar a cabo
su misión. Tiempo de encuentro en
el cual Dios se hace próximo, cercano,
se re-vela (se pone al descubierto) para
darse a conocer y para pronunciar su Palabra
(que está asociada a una vocación
y una misión para el oyente-interlocutor).
La cuaresma,
que recoge la riquísima tradición
bíblica de la preparación,
es un tiempo para la búsqueda y el
encuentro. Nos ofrece la posibilidad de
un largo retiro espiritual que nos encamina
en los pasos de Jesús y nos invita
a compartir su misión de dar la vida.
Cuaresma es tiempo
de discernimiento interior para morir a
todo aquello que nos aleja de Dios y de
los demás, que nos impide abrazar
su voluntad y construirla en nuestras vidas.
Cuaresma es tiempo
de purificación, que nos recuerda
la tentación del egoísmo,
del poder, de la riqueza, del individualismo,
de la indiferencia
que lentamente
carcomen y corroen nuestra fidelidad al
Reino.
Cuaresma es tiempo
de solidaridad activa, pues el Dios de la
Vida no quiere sacrificios sino solidaridad,
vida y bienes compartidos, entrega y compromiso
por la Justicia, como nos lo recuerda el
hermoso texto de Isaías 58, 1-14,
que leemos en la liturgia de la Primera
Semana de este tiempo.
Tiempo de búsqueda
y encuentro. Para morir a nuestro pecado,
personal y colectivo, para morir a todo
lo que pone escollos, desvía o derrumba
el proyecto solidario del Reino por el cual
Jesús dio la vida y resucitó.
Para el compromiso
personal
Las lecturas
bíblicas de cada día de Cuaresma
son una excelente invitación a la
búsqueda y el encuentro.
Anímate
a dedicar unos minutos diarios a la oración
con la Biblia.
Intenta contagiar
a tu comunidad para encontrar un día
en la semana para hacer lectura orante con
la Palabra de Dios.
Puedes incluso
tomar un cuaderno y escribir en él
cada día una pequeña reflexión
a partir de la lectura. Verás como
vas construyendo un itinerario a la luz
de la Palabra que te lleva a la conversión
y al encuentro con Jesús.
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