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Jesús está
a nuestro lado
por María
Inés Casalá
Para los niños,
es difícil descubrir a Jesús
a su lado, porque ellos tienen un pensamiento
concreto, y como no lo ven, piensan que
no está. Por eso, cuando queremos
rezar con chicos pequeños, tenemos
que mirar alguna imagen de Jesús.
A medida que
crecemos tenemos que ir desprendiéndonos
de las imágenes de Jesús y
descubrirlo en el rostro del otro.
En el libro Mi
Cristo Roto, R. Cué, propone un juego:
ponerle un rostro al Cristo que está
roto, sin rostro. El sacerdote que había
comprado el crucifijo, comienza a colocar
a Jesús el rostro de pintores famosos,
de amigos, de gente querida, de sus maestros,
de sus padres... Pero Jesús le dice
que esos rostros no "valen" en este juego.
Que tiene que ponerle otros, el del enemigo,
el del que lo traicionó, el del que
habla mal de él, el del que lo echó
del trabao, el del que lo calumnia o estropea
sus planes, el del que no lo perdona...
"Eso es antihumano", protesta el sacerdote.
Jesús prosigue diciendo que también
debe colocarle el rostro del sidótico,
del deficiente, del enfermo, del loco, del
blasfemo, del suicida, del ladrón,
del criminal, del borracho, de la prostituta...
El sacerdote se extraña y dice que
no entiende por qué le está
pidiendo esto. Entonces Jesús le
contesta: "Yo cargué y me hice responsable
de todas las miserias humanas por amor.
Mi Padre se asomó desde el cielo
para verme en la cruz, y clavó sus
ojos en mí. Se quedó mirando,
porque yo estaba dando voluntariamente la
cara por los hombres y, en mi rostro, estaban
todos los rostros, y Dios vió el
desfile más terrible de la historia
sobre él. Y, mientras Dios miraba,
yo le decía: Padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen. Y, mi padre
los perdonaba, los amaba al verlos en mí.
Mi madre también miraba, y fue en
ese momento que dije: Madre, acá
tienes a tus hijos".
Este libro lo
leí hace muchos años, pero
todavía me quedan grabadas estas
palabras, porque es más fácil
imaginar el rostro de Jesús con rasgos
de personas conocidas y amadas. ¡Qué
difícil es hacerlo con alguno de
los rostros que propone Cué! Sin
embargo esos son los rostros de Jesús.
Es un buen ejercicio
intentar ver a Jesús en los que nos
molestan, nos roban, nos perjudican... Pareciera
que en el mundo de hoy, la propuesta es
todo lo opuesto. Cada día más,
estamos uno contra otro, vemos en el otro
un enemigo, una amenaza. Los países
progresan haciendo que otros se empobrezcan.
Cada uno busca salvarse solo aunque sus
acciones perjudiquen a los demás.
Que no nos pase
como dice Jesús en el Evangelio -Juan
14, 15-21-, que no reconocemos a Dios, y
la forma de conocer a Dios es permanecer
en el amor.
¿Cómo
ayudamos y educamos a nuestros hijos para
que reconozcan a Jesús en el otro?
¿Cómo los ayudamos a que sean
verdaderos amigos de Jesús a pesar
de no verlo?
Seguramente tenemos
que empezar los padres a descubrir a Jesús
y pensar con qué terminos nos manifestamos
hacia los que tendríamos que amar.
Para comenzar
a reflexionar este tema, podemos resolver
juntos el crucigrama que figura en esta
página. Hay que reemplazar cada número
por la letra que corresponde después
de resolver las consignas que te damos como
pistas y podrás leer una frase del
texto de Juan citado anteriormente.
|
P =
|
Cantidad
de meses del año. |
|
|
A =
|
Cantidad
de hijos del padre |
|
E =
|
Cantidad
de veces que Pedro negó a Jesús.
|
| V
= |
2
x E |
|
U =
|
V
+ E |
|
D =
|
2
x A |
|
S =
|
(E
+ D) x A |
| R = |
D
- E |
| I = |
A
+ E |
| O = |
S
: 2 |
| M = |
U
- R |
| N =
|
S
- R |
| L = |
U
+ R |
| I = |
L
: 2 |
|