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Marta y María: escuchar la Palabra

por Marcelo A. Murúa

" Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. A cierto punto Marta se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.» Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.» "

Lc. 10, 38-42


El relato de la visita de Jesús a la casa de Marta y María lo encontramos solamente en el evangelio de Lucas. Este evangelista se caracteriza por dar mucha importancia en sus relatos a las mujeres. Sin duda es uno de los temas principales de su evangelio.

Lucas señala cómo un grupo de mujeres seguía a Jesús (Lc. 8, 1-3) y formaba parte del grupo de discípulos del Señor. La actitud de Jesús hacia las mujeres derriba varios prejuicios y costumbres de su tiempo: se acerca a ellas, conversa, visita su casa, las incorpora a su grupo.

Conocemos bien los prejuicios que existían en la época de Jesús contra los pecadores, y como El los transgrede denunciándolos como falsos y contrarios al Dios de la Vida.

Algo parecido sucedía con las mujeres. En las prácticas religiosas judías de aquel tiempo las mujeres tenían un papel absolutamente secundario y sin importancia. Jesús las atiende, charla con ellas, cura a muchas e incorpora mujeres a su grupo de seguidores y les da un protagonismo impensable para la época.

Ningún rabino tenía discípulas. Sin embargo varias mujeres pertenecen al grupo más íntimo de Jesús, como lo atestiguan numerosos textos evangélicos. Son incluso quienes permanecen fieles hasta la cruz, y como transmiten con unanimidad los cuatro evangelios, son las primeras testigos de la resurrección.

El encuentro con Marta y María se produce "en el camino". Desde el fin del capítulos 9 hasta el capítulo 19, se encuentra el corazón del evangelio de Lucas: el viaje de Jesús desde Galilea hasta Jerusalén. En este largo relato del viaje entre Galilea y Jerusalén, Jesús se dedica a formar a sus discípulos y discípulas para el pro-seguimiento de su Causa.

Jesús acepta la invitación a la casa de las hermanas. Se aprecia otra actitud libre y liberadora de Jesús, contraria a las costumbres de la época que no verían con buenos ojos la visita de un hombre (y menos un "maestro") a una casa de mujeres solas.

La escena en la casa presenta dos focos de atención. Por un lado María, que se sienta a los pies del Señor y escucha su palabra. Esta era una actitud muy común entre los discípulos de los rabinos, que se reunían alrededor de su maestro para escuchar sus enseñanzas. Marta, en cambio, se ocupa de la atención de Jesús, seguramente preparando la casa y algo para ofrecerle, como también nosotros solemos hacer con las personas que llegan a nuestro hogar.

Marta se acerca a Jesús y le reprocha la actitud de su hermana. Ella había quedado sola con la carga de los quehaceres. Le pide que indique a María que le ayude.

Contrariamente a lo que el sentido común indicaría (que ambas se dedicaran al servicio y la atención) Jesús alaba la actitud de María e invita a Marta a imitarla. "Una cosa sola es necesaria". Jesús no necesita atenciones especiales, en su presencia más vale disponerse a escuchar como discípulo.

"Quien se decide a seguir a Jesús, en la experiencia de discipulado, pasa por un proceso de ver y escuchar, en el que aprende a conocer poco a poco a Jesús.
Son muchas las mujeres que practican el ejercicio del discipulado. Jesús elogia a María, la hermana de Marta, porque ha elegido la mejor parte, que nadie le quitará (Lc. 10, 42); es decir, porque ´sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra´ (Lc. 10, 39). Así era como un rabino formaba a sus discípulos: sentados a sus pies y escuchando su palabra. Aquí aplica Jesús esta práctica con una mujer discípula."
Seguir a Jesús en los evangelios,
Mesters y Equipo de la CRB. Pág. 215, Ed. Dabar.

 

Enséñanos a escuchar, Señor.
A rumiar tu Palabra
en la lectura cotidiana,
a fecundar la vida
en la oración con la Biblia.
Enséñanos Señor
a escuchar tu Palabra
en comunidad
leyendo juntos la Biblia
para mirar la vida
según tu voluntad.


Para rumiar la Palabra…

  • Releer el evangelio. Buscar en el evangelio de Lucas otras referencias a las discípulas de Jesús (ver 8, 1-3; 23, 49; 24, 9; entre otros).
  • Comparar las actitudes de Marta y María.
  • ¿Qué es lo necesario para ser discípulo, según Jesús?
  • Vemos a Jesús viviendo esta misma actitud que promueve en los discípulos, buscar textos que nos presenten a Jesús en búsqueda y a la escucha la palabra de Dios.

y fecundar la vida

  • A partir del texto revisa tu propio corazón y tu compromiso con su Palabra.
  • Relacionar el texto y su mensaje con nuestra vida personal y comunitaria.
  • ¿Qué espacio de nuestra vida dedicamos a la escucha de la Palabra?
  • ¿Nuestras comunidades promueven la lectura y oración con la Biblia en comunidad? ¿Cómo podemos empezar?
  • Leer, meditar y orar con estas palabras del profeta Isaías: Is. 50, 4-5. Hacer vida la oración, ¿qué desafíos nos implica vivir una actitud de escucha orante de la palabra de Dios en forma cotidiana?

 

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