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Una paloma insistente
deMaría
Inés Casalá y Juan Carlos
Pisano, publicado en La Hojita de los niños,
de Ed. San Pablo
por María
Inés Casalá
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El Espíritu
Santo llegó al cielo agotado
pero feliz. Había estado en
la tierra, porque lo había
llamado un matrimonio muy mayor, que
se peleaban mucho y por cualquier
cosa. Entonces, como ya no sabían
como solucionar sus problemas se les
había ocurrido pedirle al Espíritu,
que los ayudara a reconciliarse.
El Espíritu
oyó el pedido y fue hasta su
casa bajo la forma de una paloma.
Ni bien
llegó, se paró en la
ventana para que le abrieran, pero,
a los abuelos no le gustaban las palomas.
Decían que hacían mucho
ruido, que ensuciaban y que, una vez
que se instalaban en una casa, era
muy difícil echarlas.
Entonces,
ni bien la vieron, fueron a buscar
algo para espantarla. Sin embargo,
el Espíritu no se iba a dar
por vencido tan fácilmente.
Durante todo el día buscó
la manera de entrar. Probó
por todas las puertas y ventanas,
y hasta intentó por la chimenea.
Se escondió detrás de
un árbol y esperó a
que los abuelos salieran a hacer las
compras, pero ellos se habían
puesto de acuerdo, y, cuando uno salió,
el otro cerró la puerta rápidamente.
Durante
todo el día la paloma insistió
y los abuelos pensaron cómo
hacer para echarla y que no volviera.
Llegada la noche, los abuelos estaban
agotados, porque no habían
podido ni dormir la siesta.
Después
de cenar se sentaron en el sillón
y se pusieron a conversar acerca de
lo que les había pasado en
el día. Entonces, se dieron
cuenta de que no se habían
peleado ni una sola vez, y que todo
se lo debían a esa paloma que
les había dado un motivo para
ponerse de acuerdo. Decidieron entonces
que lo mejor que podían hacer
era buscar algo que pudieran hacer
juntos y, a la mañana siguiente
fueron a anotarse al centro de jubilados.
Desde ese día, todas las tardecitas
se encuentran con otros abuelos, se
divierten, aprenden cosas nuevas y
siempre descubren alguna actividad
interesante para hacer algo por el
barrio.
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Para trabajar
el cuento
Dios nunca nos niega
una ayuda cuando se la pedimos. La forma
en que nos "da una mano", a veces no es
la que nosotros esperamos.
Primer momento
Leemos o contamos
el relato.
- ¿Cuál
fue la acción que realizó
el Espíritu Santo? ¿Qué
provocó en los abuelos?
Actividad:
Materiales necesarios:
marcadores, lápices de colores, goma
de pegar, tijera, revistas, diarios... Palomitas
hechas en cartulina.
- Formamos grupos
de cinco integrantes aproximadamente.
Cada uno piensa y responde: ¿Para
qué situaciones del mundo y de
nuestra vida personal pediríamos
la acción del espíritu Santo?,
y realizan un afiche. Se puede recortar
imágenes o noticias de diarios
o revistas, o dibujar alguna situación
de la vida cotidiana de los miembros del
grupo. (Cuando alguien está enfermo,
cuando tenemos un problema, cuando nos
peleamos con un amigo, cuando no escuchamos
un buen consejo...)
- Intercambiamos
los afiches entre los grupos. Cada grupo
recibe una palomita en cartulina que le
servirá de modelo para realizar
otras. Sobre cada situación que
aparece en el afiche, se debe colocar
una paloma dentro de la cual estará
lo que le pedimos al Espíritu.
Nota: El catequista puede colocar
en el pizarrón la lista de los
dones del Espíritu y algunos frutos
para que los participantes tengan alguna
idea de lo que pueden escribir. Por ejemplo:
consejo, piedad, fortaleza, temor de Dios,
sabiduría, ciencia y entendimiento;
felicidad, paz, amor, solidaridad...
- Colocamos
los afiches en algún lugar donde
todos los puedan ver. Elegimos alguna
de las situaciones planteadas y la conversamos
entre todos.
Iluminación:
¿Qué
relación tiene este cuento con el
texto de Mateo 7, 7-11 (Pidan y se les dará...)?
El catequista
o animador reparte a cada uno una semilla
y dice: esta semilla es un símbolo,
algo que nos recordará que Dios,
siempre entrega las cosas como si fueran
semillas. Nosotros tenemos que hacerla germinar.
Si pedimos a Dios que nos ayude en algo,
nosotros tenemos que poner nuestra parte.
Cada uno, con
la semilla en la mano, dice algo que le
pide a Dios y qué va a poner de su
parte para lograrlo.
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