|
El catequista, buscador,
servidor y testigo de la Palabra
por
Marcelo A. Murúa
Desde el mes
de abril hemos venido compartiendo las reflexiones
de la sección Espiritualidad del
Catequista en torno a la identidad del catequista
como Profeta de Esperanza. A través
de los encuentros y talleres que el Señor
me regala compartir en diferentes diócesis
de nuestro país se viene repitiendo
esta clave para redescubrir nuestra vocación
y misión en los tiempos que vivimos:
ser sembradores y testigos de la esperanza
en medio de nuestras comunidades. Como catequistas
el Dios de la Vida nos convoca a anunciar
el Evangelio del Reino siendo testigos creíbles
de su Amor, y esto en nuestros días
implica ser profetas de esperanza.
Ser catequista
es descubrir la vocación de vivir
en una actitud de búsqueda constante
de la Palabra de Dios. Ella se revela como
la raíz y el cimiento donde asentar
nuestras opciones, es el pozo donde vamos
a encontrar el sentido de la vida y renovar
las fuerzas para vivir con coherencia nuestro
llamado, es el torno del alfarero donde
el Señor modela nuestro proyecto
de vida y entrega.
Ser catequista,
una vocación al servicio de la Palabra.
La vocación catequística es
una tarea principalmente evangelizadora.
Nace de la comunidad que busca crecer en
su proceso de fe e integrar a sus nuevos
miembros (niños o adultos) y está
orientada a la comunidad, para dinamizarla,
fortalecerla, animarla a la esperanza y
enseñarle a vivir el amor concreto
de Jesús.
El catequista
se pone al servicio de la Palabra de Dios
para servir a la comunidad que cree, espera
y ama como el Señor enseñó.
Siguiendo el
ejemplo de María, maestra y modelo
de los catequistas, el llamado suscita una
respuesta que compromete la vida entera,
para disponerla, con generosidad y entrega,
al proyecto de Dios.
"Yo soy la servidora
del Señor, hágase en mí
tal como has dicho" Lc. 1, 38.
- El catequista
se compromete con un servicio que inicia,
capacita, instruye y consolida la fe en
la Palabra de Dios.
Inicia...
un proceso de conocimiento de la Palabra.
La catequesis aborda los primeros pasos
del camino de fe personal.
Presenta la Palabra, la da a conocer y
la propone como fuente viva para escuchar,
descubrir y reconocer la voluntad de Dios.
Capacita...
para aprender a discernir desde la Palabra.
La catequesis conduce a un proceso de
crecimiento en la fe que lleva a la práctica
del discernimiento en la fe. Ayuda y enseña
a reconocer los valores del Evangelio
de Jesús y su presencia o ausencia
en las conductas y actitudes personales
y sociales. Enseña a confrontar
la propuesta de Jesús con otras
maneras de vivir, para aprender a caminar
en los caminos del Reino.
Instruye...
para fundamentar la fe personal y comunitaria.
La catequesis aporta los elementos que
van construyendo los cimientos de la vida
de fe. Enseña las verdades que
nos transmite la gran comunidad Iglesia,
depositaria de la fe de Jesús.
Brinda conocimientos para hacer más
sólida y fuerte la fe en Jesús
y la esperanza en el Reino.
Consolida...
la fe que continúa en camino. La
catequesis fortalece los procesos de fe,
para impulsar nuevos crecimientos y desafíos.
Mientras estamos en camino nuestra fe
crece, hace síntesis, sufre conflictos
y crisis, para iniciar nuevas síntesis
y así crecer. La catequesis ayuda
a consolidar estas etapas del proceso
de fe, y abre el camino a nuevas etapas
y al crecimiento de los que peregrinan
en búsqueda.
- Al servicio
de la Palabra, para comprender.
La fe necesita conocer, entender, fortalecerse
para crecer. El catequista acompaña
a sus catequizandos en el proceso de comprensión
de la Palabra de Dios y de sus propuestas
de vida para todos. Enseña a aprender
los silencios de Dios, sus tiempos, su
presencia a nuestro lado, aún en
aquellas cosas que no alacanzamos a comprender.
- Al servicio
de la Palabra, para traducirla en actitudes
La fe viva se muestra en obras concretas,
sino es una fe muerta (Sant. 2, 14-26).
La catequesis enseña y prepara
para vivir la fe a la manera de Jesús,
siguiendo y concretando su enseñanza
de "amar al prójimo como a uno
mismo".
- Al servicio
de la Palabra, para expresarla en lenguajes,
signos y momentos.
La comunidad que camina en la fe celebra
la Palabra de Dios, para encontrarse,
tomar fuerzas, orar, agradecer, festejar,
pedir fuerzas. La catequesis enseña
a descubrir, a crear y a vivir las expresiones
comunitarias de la fe.
Ser catequista
al servicio de la Palabra implica hacer
el camino de María.
|
Madre, enséñanos
a compartir tu camino,
enséñanos a guardar
la Palabra en el corazón,
danos sabiduría para comprender,
dános fuerzas para vivir con
coherencia,
dános alegría para celebrar
la presencia de Dios en la vida,
en su Palabra, en la comunidad.
"Signos de esperanza"
|
|