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El mandamiento más
importante
por
Marcelo A. Murúa
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" Entonces se
adelantó un maestro de la Ley
. Había escuchado la discusión,
y se quedaba admirado de cómo
Jesús les había contestado.
Entonces le preguntó: «¿Qué
mandamiento es el primero de todos?»
Jesús le contestó: «El
primer mandamiento es: Escucha, Israel:
El Señor, nuestro Dios, es
un único Señor. Amarás
al Señor, tu Dios, con todo
tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu inteligencia y con todas
tus fuerzas. Y después viene
este otro: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. No hay ningún
mandamiento más importante
que éstos.» El maestro
de la Ley le contestó: «Has
hablado muy bien, Maestro; tienes
razón cuando dices que el Señor
es único y que no hay otro
fuera de él, y que amarlo con
todo el corazón, con toda la
inteligencia y con todas las fuerzas
y amar al prójimo como a sí
mismo vale más que todas las
víctimas y sacrificios.»
Jesús vio que ésta era
respuesta sabia y le dijo: «No
estás lejos del Reino de Dios»
Y después de esto, nadie más
se atrevió a hacerle nuevas
preguntas. "
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Mc.
12, 28-34
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Los últimos
capítulos del evangelio de Marcos,
a partir de cap. 11, se desarrollan en Jerusalén.
De la misma manera que en la primera parte
de su evangelio nos presenta la predicación
del Reino en Galilea y zonas aledañas,
en estos últimos capítulos
Jesús predica en la ciudad santa.
Es interesante
y necesario recordar que desde esta ciudad
habían nacido cuestionamientos tempranos
a la práctica y enseñanzas
de Jesús.
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"Los capítulos
11-13 presentan un drama que empezó
a preverse hace ya tiempo. Ya en 3,
6, Marcos había manifestado
el complot de los fariseos y de los
herodianos a fin de acabar con Jesús.
En 3, 22, algunos escribas, ´bajados
de Jerusalén´, lo habían
acusado de estar poseído por
Beelzebul, y en 7, 1 Jesús
se había opuesto, a propósito
de las preguntas sobre pureza ritual,
a ´los fariseos y algunos escribas
que habían venido de Jerusalén´.
La ciudad de David se presenta entonces
como la fortaleza de la oposición,
tal como se subraya expresamente en
el tercer anuncio de la pasión
(Mc. 10, 32-22)."
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El
evangelio según san Marcos,
Delorme. Cuaderno Bíblico 15-16,
pág. 92,
Ed. Verbo Divino
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Durante su tercer
jornada en Jerusalén (de acuerdo
a la organización que Marcos hace
de esta parte de su evangelio) Jesús
vuelve al Templo por la mañana, y
en él tienen lugar diferentes controversias
con los representantes del poder religioso-político
de los judíos: Sumos sacerdotes,
escribas y ancianos (Mc. 11, 27 ss); fariseos
y herodianos (Mc. 12, 13 ss); saduceos (Mc.
12, 18 ss). En ellas su autoridad y enseñanzas
son cuestionadas.
El relato de
hoy es la última escena de Jesús
con los maestros de la Ley, en los textos
posteriores, aún en el Templo, se
dedicará a enseñar a la multitud
y a sus discípulos.
Uno de los escribas
que frecuentaban el Templo escucha la discusión
entre Jesús y los saduceos, acerca
de la resurrección de los muertos
(Mc. 12, 18-27). Los saduceos no creían
en la resurrección, que era una doctrina
"relativamente" nueva en la fe judía.
El maestro de la Ley se acerca hasta Jesús
y lo interroga sobre lo fundamental: "¿cuál
es el primero de los mandamientos?".
Jesús,
que conoce a sus interlocutores, sabía
que el maestro conocía la Ley, y
con su pregunta lo estaba poniendo a prueba.
Por este motivo se remite a la misma Ley
para dar su respuesta. El mandamiento más
importante es amar a Dios y al prójimo.
Esto es lo fundamental para Dios.
El escriba reconoce
la sabiduría de Jesús y su
recta enseñanza. Lo llama "Maestro"
(trato sólo reservado a los que conocían
la Ley) y reafirma la respuesta de Jesús
señalando que a Dios le importa más
el amor que el culto y los sacrificios (ver
Is. 58, 1-10).
Jesús
alaba su respuesta añadiendo: "No
estás lejos del Reino de Dios". La
cercanía y proximidad al Reino se
demuestra con el amor concreto al hermano,
haciendo cercano y próximo al que
sufre (recordar la parábola del buen
samaritano, que ejmplifica la respuesta
de Jesús a través de un cuento,
ya que la escena es paralela a ésta,
ver Lc. 10, 25-38).
Nadie preguntó
más. Las respuestas estaban dadas.
Ante la enseñanza de Jesús
hay que comprometerse y responder con la
vida, más que con las palabras.
Jesús
señala sin ambigüedades la importancia
fundamental de vivir el amor concreto a
los demás, como expresión
de nuestro verdadero amor a Dios.
Juan en su primera
carta lo expresará con una síntesis
de la vida cristiana:
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"El que dice:
Amo a Dios, y no ama a su hermano
es un mentiroso. ¿Cómo
puede amar a Dios a quien no ve, el
que no ama a su hermano, a quien ve?
Este es el mandamiento que hemos recibido
de él: el que ama a Dios debe
amar también a su hermano"
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1 Jn. 4, 20-21
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Jesús
puede enseñarnos esto porque su vida
toda es una sucesión de gestos solidarios
de amor al hermano. El evangelio de Marcos
nos muestra a Jesús haciendo el bien
en forma permanente, y anunciando la Buena
Noticia con gestos concretos de cercanía
a los demás. Jesús cura, perdona,
libera y trae la vida Nueva para todos.
Ama a los demás y con ello nos enseña
a amar a Dios y trabajar por su Reino.
Para rumiar la Palabra
-
Releer el
texto.
-
Relacionar
las palabras de Jesús con su
predicación y obras, ¿en
qué situaciones el evangelio
nos presenta a Jesús amando al
prójimo?
-
¿En
qué se basa Jesús para
dar su respuesta? ¿De dónde
extrae su sabiduría?
-
Lee Is. 58,
1-10 y relaciona el texto con la respuesta
final del maestro de la Ley.
y fecundar la vida
- A partir
del texto revisa tu propio corazón
y tu compromiso con su Palabra.
¿Cómo
vivimos en lo concreto el amor a Dios?
¿Expresa
nuestro amor al prójimo lo que
amamos a Dios?
¿Nos
preocupamos por el dolor y el sufrimiento
de los demás? ¿Reconocemos
a Dios vivo en el rostro de los excluídos
de nuestro tiempo?
¿Qué
podemos hacer para aportar nuestro "granito
de arena" a la construcción del
Reino?
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