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Cultura y subculturas
por
P. Florencio Mezzacasa
Introducción
A lo largo de
la historia de Israel la fe yahvista se
fue inculturando en las diversas culturas
con las que tuvo contacto. Su mismo nacimiento
fue una reacción revolucionaria contra
la cultura hegemónica de los faraones
de Egipto.
Se inculturó
en la cultura cananea con los consiguientes
peligros de la baalización y de la
asimilación de su estructura sociopolítica.
En la época de la monarquía
el pueblo fue manipulado por los monarcas
de acuerdo a los modelos culturales extranjeros.
La gran crisis
del destierro y la deportación a
Babilonia marcaron una etapa muy difícil
en la inculturación de la fe yahvista.
Un pueblo agotado, aplastado, desintegrado,
con todas sus instituciones deshechas estuvo
a punto de desaparecer fagocitado por la
milenaria cultura mesopotámica. Sin
embargo en lugar de perder su fe, el pueblo
se purificó de las absolutizaciones
de la monarquía y redescubrió
la presencia de Dios en una forma nueva:
surgió la evangelización (buena
nueva) para los pobres (Is 40, 9-11; 52,
7-10). Supo salir airosa inculturándose
en su medio ambiente. Posteriormente el
mismo fenómeno sucede con los pobres
de Yahvé de la época persa.
Pero donde Israel
sintió más duramente el peligro
de una transculturación destructiva
de su fe, fue durante la etapa del helenismo.
La cultura helénica tan atrayente
y refinada e impuesta por los dominadores,
estuvo a punto de diluir la fe yahvista.
Pero Israel supo nuevamente superar ese
peligro (1Mc 1, 11-15.41-51; Mc 4, 7-17).
Inculturó su fe conservando lo esencial
a través de las formas cambiantes
de las sucesivas culturas advenientes.
El 9 de marzo
de 1983, Juan Pablo II convocó a
la Iglesia católica de América
Latina a una nueva evangelización
en vistas a la celebración de los
500 años de evangelización
del continente. Por eso el tema de la 4ª
Conferencia del CELAM fue "Nueva evangelización,
promoción humana, cultura cristiana".
De allí la necesidad de reflexionar
sobre estos temas: ver los elementos esenciales
de esta re-evangelización, encarnada
en la cultura adveniente de nuestro pueblo,
conservando siempre, el dinamismo que se
refleja en la que descubrimos el auténtico
proyecto de Dios para el pueblo latinoamericano.
CULTURA
1- Definición
Entendemos como
cultura la configuración de las formas
adquiridas de comportamiento de una sociedad:
resultado de su actividad humana, compartidas
y transmitidas por herencia1.
Decimos configuración:
la cultura abarca la totalidad de la vida
del pueblo; la componen múltiples
elementos, pero todos están configurados
a través de una unidad compleja.
*** Formas adquiridas
de comportamiento: especifican los valores
y desvalores que se van adquiriendo:
- Ya sea en su
comportamiento social (normas, costumbres,
usos, modos de proceder, hábitos,
tradiciones);
- Ya sea en su
contenido (conceptos, opiniones, prejuicios,
sentimientos, impulsos).
*** Resultado
de la actividad humana: la cultura se manifiesta
a través de:
- Productos materiales
que el hombre produce: herramientas, técnicas,
arte;
- O productos
inmateriales que el mismo hombre crea: religión,
creencias, lenguas, política, etc.
*** Compartidas
por todos: son formas comunes a toda la
comunidad ya que lo que no es rasgo del
grupo no forma parte de la cultura.
*** Transmitidos
por herencia: para que sea cultural tiene
que transmitirse dentro de una comunidad;
el rasgo que no se transmite desaparece.
2. Proceso y
relación con las otras culturas.
Los modos como
se unen dos culturas, son por fusión
(de dos culturas)) o por difusión
(elementos de una cultura serán recibidos
por otra en la que se da una modificación).
Solemos llamar2:
- Enculturación
o internalización el proceso por
el cual los miembros de una cultura asimilan
sus códigos, valores y hábitos.
- Inculturación
al proceso por el cual una cultura asimila
algo externo desde sus principales matrices
culturales; por ejemplo acepta el evangelio
pero no impuesto sino desde su propio modo
cultural de ser. Es un proceso de sincretización,
no de sincretismo.
- Aculturación
al proceso por el que una cultura se adapta
a otra cultura y asimila elementos a partir
de sus propias matrices.
- Transculturación
a una aculturación, pero forzada
-física o simbólicamente-
como la que padecieron los indígenas
en América.
- Transcultural,
en sentido positivo, a la presencia de un
valor "a través" de varias culturas,
Por ejemplo la solidaridad, la defensa de
la justicia son valores transculturales
que se hacen presentes en varias culturas.
3. Cultura y
civilización.
Cultura no es
sinónimo de civilización como
si el más civilizado fuese el más
culto3. Civilización es un fenómeno
más amplio:
- es más
universal, no tiene fronteras porque no
se limita a un grupo social;
- concretamente
es un conjunto de valores, prácticas,
descubrimientos científicos mediante
los cuales la humanidad va adelantado en
los modos de resolver sus problemas. Por
ejemplo: la defensa de la vida, el respeto
por el otro y la solidaridad, la defensa
de los derechos humanos, etc.
En este sentido
se han acuñado expresiones como "civilización
del amor", "civilización de la solidaridad",
que serían el triunfo internacional
del valor del compartir, en contra del egoísmo.
Todas las culturas debieran ser civilizadas
en cuanto debieran abstenerse de dominar
a las otras y respetar sus valores.
4. Diversidad
de culturas.
Las culturas
son diversas entre sí. La vida humana
es pluridimensional y en cada una de sus
dimensiones se produce cultura:
- en la cósmica,
relación con el proceso de creación;
- en la personal,
interrelación con las personas;
- en la económica,
producción de bienes;
- en la política,
ejercicio del poder al servicio de la sociedad
- en la religiosa,
relación con lo trascendente4.
Así la
cultura atraviesa todo el ser humano: todo
es impregnado de cultura. Cada grupo humano
posee su modo propio de elaborar estas realidades.
No lo hace de una manera uniforme y programada
como los animales que siguen sus instintos,
sino que cada modo de relacionarse con ella
es fruto de una praxis que brota de la libre
opción y comportamiento de las personas
que componen el grupo. A través de
esta praxis la naturaleza adquiere un lenguaje
comunicador de valores y significados, o
sea se transforma en cultura. Como la praxis
es diversa porque brota de personas distintas
y libres, necesariamente tiene que haber
una gran diversidad de culturas.
5. La cultura
y las subculturas.
Dentro de una
misma cultura hay una cultura total que
es la que abarca toda la sociedad: son las
formas adquiridas de comportamiento con
las que se rige toda la sociedad. Pero también
dentro de esa misma sociedad hay culturas
particulares, sociológicamente llamadas
subculturas, las que configuran una parte
de la sociedad5.
Estas subculturas
están determinadas por muy diversos
factores:
- pueden ser
factores geográficos o climatológicos;
por ejemplo los habitantes de un valle tienen
una subcultura propia;
- también
pueden ser factores sociales: la sociedad
está formada por clases: clases altas/clases
bajas, ricas/pobres, élite/pueblo,
dominadores/dominados, explotadores/explotados.
Esto configura
la subcultura de las clases bajas, popular,
de los pobres, de los dominados y explotados.
Estos grupos marginados, que a veces son
mayoría, tienen una forma propia
y particular de comportamiento ante la realidad,
a la que llamamos cultura popular o de los
pobres, o también cultura del silencio.
Como los pobres
existen porque hay ricos que viven a costa
de su pobreza, hay una cultura hegemónica
opresora -la de la élite dominante-
y otra subcultura subalterna liberadora
-la de los pobres, la del pueblo que busca
liberarse de ese estado de opresión-.
La cultura es
la matriz en que se generan los sistemas
políticos, sociales, económicos
y ella también es la que justifica
la escala de valores con que se rigen estos
sistemas6. Por lo tanto cuando hay estructuras
generadoras de injusticia, hay que buscar
el aspecto cultural que las mantiene y justifica.
Una estructura de pecado, como la que tiene
la sociedad latinoamericana, está
sostenida necesariamente por una cultura
de pecado que la justifica. La cultura dominante
en América Latina es la materialista,
la del tener y poder, una cultura neocolonial
que genera continuamente un mecanismo de
producir pobres.
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