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Yo
no estoy de acuerdo
por
Hna.
Beatriz Casiello
San
Juan 1650
Rosario
Colegio céntrico.
No precisamente confesional cristiano. Pero
los directivos han pedido la presencia de
un Catequista para que los niños
tengan contacto con la Palabra de Vida.
Silvia ha aceptado
el desafío. Voy a compartir uno de
esos encuentros.
Tema: "Los amigos
de Jesús, hacen lo que Él
les manda"
Silvia proclama
la Palabra con énfasis particular:
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"Ustedes
son mis amigos,
si
hacen lo que Yo les mando"
(Juan
l5, l4)
"Lo que
Yo les mando es que se amen
los
unos a los otros".
(Juan
l5, l7)
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Comienza apenas
a comentar...
Y una mano se
levanta, interrumpiendo:
-¡Yo no
estoy de acuerdo!...
Es Fabián
(8 años) que se pone de pie y reafirma:
-"¡No estoy
de acuerdo!"...
Silencio y extrañeza
de todos.
Silvia muestra
la suya... -¿En qué no estás
de acuerdo?
Con pose de orador,
Fabián increpa: -"Cuando yo soy amigo
de otro, no le pongo condiciones. ¿Por
qué dice: Si hacen lo que Yo les
mando?... ¡NO es así la amistad!...
No pone reglas...
Sentada en el
último banco, detrás de Fabián
me he quedado muda, mientras Silvia aguarda
unos segundos mi intervención.
Pero luego amaga
con firmeza: -Él pone condiciones,
porque Él es Dios. Es el único
que puede poner condiciones...
-A mí,
continúa Fabián por lo bajo,
no me convence... Yo no estoy de acuerdo...
Toco la espalda
de nuestro interlocutor y le pregunto: -¿A
qué Parroquia vas?
-Soy evangélico,
me responde, voy a la escuela dominical.
Veré allá qué me dicen...
El hecho de la
anécdota sucedió hace ya unos
meses. Nunca se me había planteado
el problema, ni siquiera cuando escribí
el libro: "Ustedes son mis amigos"...
El cuestionamiento
de Fabián es tan antiguo como el
hombre... (Gén 3)
Pero Fabián
responde hoy a un problema cultural, religioso,
instalado como nunca en la sociedad...
¿Dios o
nosotros?... ¿Jesús o yo?...
¿Qué
derechos tiene Él sobre nosotros?
¿Puede Dios
poner condiciones?
¿Cuáles
son las reglas de la amistad con Él?...
"Lo que les mando
es que se amen los unos a los otros"...
Es que, ¿habrá otro camino para
ser amigos del Amigo?
El debate ocupa
ya la conciencia niña de Fabián.
¿Por qué me impone condiciones?
¿Con qué derecho?... ¿Tiene
acaso condicionamientos la amistad? ¿Puede
Él sobre mí?
¿Y si prescindo
de Él porque "no entra en mis reglas
de juego"?...
El Dios Trascendente,
el Dios "Totalmente Otro" tiene cada vez
menos lugar en nuestras catequesis y liturgias.
Indigentes y
limitados, rompemos los cercos de nuestra
finitud, desafiando el don abundante de
gracia que Dios nos regala cada día.
La revelación
de su amistad, que debiera plenificar y
desbordar nuestras carencias, es, al fin,
el desafío permanente a nuestro proyecto
personal que no admite "condiciones" aunque
vengan de Dios mismo...
Amistad de Dios...
"Conoces la abundancia
de lo que van a darte...
Tiende la bolsa,
el saco, el odre o lo que sea; sabes cuán
grande es lo que has de meter dentro y ves
que la bolsa es estrecha y por esto, ensanchas
la boca de la bolsa, para aumentar su capacidad...
Dios ensancha
el deseo; con el deseo ensancha el alma
y, ensanchándola, la hace capaz de
sus dones..."
(Lo dijo San
Agustín... a Fabián y a todos
los que, como él, vamos por la vida
sin aceptar las condiciones puestas por
el Amigo...)
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