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Cayetano Bruno,
s.d.b.
* 23 de julio de 1912
- + 13 de julio de 2003
por
Néstor Alfredo Noriega
Diez días
antes de cumplir 91 años falleció
en la comunidad salesiana "Artémides
Zatti", de San Isidro (provincia de Buenos
Aires), el Padre Cayetano Bruno, sacerdote
salesiano, doctor en Derecho Canónico,
paciente y eficaz investigador, autor de
la monumental "Historia de la Iglesia en
la Argentina", en 12 tomos, y de otros 90
volúmenes publicados sobre temas
jurídico-históricos vinculados
con la evangelización americana.
Etapas de su
vida
Telegráficamente
evocamos las principales etapas de su larga
y fecunda jornada.
- 23 de julio
de 1912: nacimiento en Córdoba (Argentina).
Hijo de los inmigrantes italianos Epifanía
y Gaetano Bruno. Tuvo 7 hermanos.
- Bautismo en
la parroquia del Pilar. Y confirmación,
a los 7 años, en el colegio salesiano
"Pío X", de Córdoba, en el
que cursa la primaria.
- 1924: ingresa
al aspirantado salesiano de Vignaud (Córdoba).
- 1927: en Vignaud
hace el noviciado y emite la primera profesión
religiosa el 9 de agosto de 1928.
- En Vignaud
concluye los estudios de Filosofía
y Magisterio y hace el tirocinio práctico
de 1930 al 32. Profesión perpetua
en 1933.
- Entre 1933
y 1936 estudia Teología en el Instituto
Teológico Villada, de Córdoba.
- Ordenación
sacerdotal: el 29 de noviembre de 1936,
en la iglesia de María Auxiliadora,
de Córdoba.
- Desde 1937
a 1939 estudia y se doctora en Derecho Canónico
en la Pontificia Universidad Lateranense,
de Roma.
- Entre 1940
y 1952 es Catequista y profesor de Derecho
y de Liturgia en el Instituto Teológico
Internacional Villada.
- 1952: profesor
de Derecho Canónico en la Pontificia
Universidad Salesiana de Turín.
- 1957: decano
de la misma Universidad, ya trasladada a
Roma.
- 1965: integra
la comunidad salesiana de la Editorial Don
Bosco, de Buenos Aires. Continúa
investigando y publicando obras.
- 1975: es nombrado
Miembro de Número de la Academia
Nacional de la Historia y de la Junta de
Historia Eclesiástica Argentina.
- 1978: estando
en Roma, se le confiere el premio "Consagración
Nacional", por la trascendencia de sus obras.
- 1979: regresa
a la Editorial Don Bosco, de Buenos Aires.
Continúa investigando y cuidando
la impresión de sus libros.
- 1982: viaja
a Roma para consultar varios Archivos.
- Entre 1966
y 1981 la Editorial Don Bosco, de Buenos
Aires, publica su obra capital: "Historia
de la Iglesia en la Argentina", en 12 tomos.
- Entre 1991
y 2000 Ediciones DIDASCALIA publica 18 obras
suyas relacionadas con la evangelización
de América a partir de 1492.
- 2001: quebrantada
su salud, pasa a integrar la comunidad "Artémides
Zatti", de San Isidro (Buenos Aires).
- Allí
fallece el 13 de julio de 2003, a los 91
años de edad, 75 de vida salesiana
y 66 de ministerio sacerdotal.
- Al día
siguiente sus restos son despedidos con
una misa concelebrada presidida por Monseñor
Nicola Girasoli, a cargo de la Nunciatura
Apostólica, y por Monseñor
Jorge Lagazio, vicario general de la diócesis
de San Isidro. Evocaron la figura del Padre
Cayetano Bruno el Padre José Repovz,
provincial salesiano de Buenos Aires, el
Padre Durán, prestigioso historiador;
y el Dr. Miguel Ángel De Marco, presidente
de la Academia Nacional de la Historia.
- Luego sus restos
fueron trasladados al cementerio de la Chacarita.
Allí descansan en el panteón
salesiano. Previo responso dado por el Padre
Repovz, despidió sus restos el Padre
Néstor Alfredo Noriega, director
de Ediciones DIDASCALIA, de Rosario. Estuvieron
presentes familiares llegados de Córdoba,
el director nacional de Culto Católico,
Dr. Luis Saguier Fonrouge, varios salesianos
y miembros de asociaciones históricas.
Sacerdote salesiano,
investigador, jurista, historiador de la
Iglesia
Tales son las
principales facetas de su riquísima
personalidad, enhiesta y paradigmática
como pocas y, a la vez, callada y humilde,
totalmente absorbida por un ininterrumpido
trabajo durante unos 70 años.
Vivía
una profunda vida interior. Por nada del
mundo dejaba la meditación y la lectura
espiritual realizadas con la comunidad y
la diaria celebración de la Eucaristía.
La cátedra, la investigación,
y la elaboración, redacción
y edición de sus numerosas obras
dignificaron su tiempo y alentaron la optimista
fortaleza de su espíritu privilegiado.
De voz queda,
de mirada dulce y sonrisa permanente, hablaba
con suavidad, no desprovista de firmeza
cuando el caso lo requería. Tuvo
el don de saber escuchar y de brindar la
sabiduría de sus consejos. Fue muy
solicitado como confesor y director espiritual.
Su habitual contracción
al trabajo era realmente asombrosa. Lo constaté
personalmente estando en Sevilla en enero
de 1962. Eran días de un calor insoportable.
El Padre Cayetano, después de la
meditación y de la misa, se iba de
prisa al Archivo de Indias y allí
se estaba todo el santo día investigando
y llenando libretas y cuadernos escritos
a mano con su letra fina y clara. Al mediodía,
comía allí mismo un sándwich
y bebía agua. Y continuaba su prolija
investigación hasta que, por la tarde,
cerraban el Archivo. Esto lo hizo por lo
menos durante 12 años, cuando era
decano de la Pontificia Universidad Salesiana
de Roma. Eran sus vacaciones veraniegas
en Sevilla...
Frecuentó
muchos e importantes Archivos de varios
países de América y de Europa,
particularmente el Archivo Central Salesiano
de Roma, el Archivo Secreto Vaticano, el
Archivo de Indias y el Archivo Histórico
Nacional de Madrid y de la Argentina.
Su trabajo de
investigador y la categoría de sus
obras le merecieron ser incorporado como
Miembro de Número de 6 Academias
de la Argentina y como Miembro Correspondiente
a 10 Academias e Instituciones Históricas
extranjeras.
Publicó
más de 90 obras. Y dejó 9
obras inéditas.
Fue colaborador
de esta revista DIDASCALIA por más
de 50 años, desde el año de
su fundación en 1946.
En 1975, el entonces
provincial de los jesuitas Jorge Mario Bergoglio,
hoy Arzobispo de Buenos Aires y Cardenal
Primado de la Argentina, decía: "A
don Cayetano Bruno -al decir del padre Furlong,
un Don Bosco redivivo- le estuvo deparada
la dicha de descubrir el corazón
religioso de un pueblo. Su tenacidad de
investigador y su unción de hombre
religioso hicieron posible que los papeles
dormidos en los archivos se convirtieran
en la expresión de la constante religiosidad
de nuestro pueblo.
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